Hojas en blanco; noches en vela…
y así me paso la vida entera.
Sé que protesto, no me hagas caso;
Yo, a mi manera, nunca fracaso.
Soy yo el guionista de mi única novela
y siempre gano, y me caso con la buena.
Me va a perder no encontrar mi papel.
Emparedado, o subido en los tejados,
o no lo entiendo, o lo entiendo demasiado;
o tengo todo, o todo se me va.

Me quiero perder. Ahora soñaré…
no estoy durmiendo, ¡no estoy durmiendo!
Por fin lo encontré, este es mi papel
y no hay nada escrito. ¡No hay nada escrito!

Estas estrofas reflejan muy bien lo que supone emprender un proceso de creación, ya sea canción, narrativa… y en ese trance me hallo actualmente, tratando de dar forma a la segunda parte de Historias que no contaría a mi madre.

Como podréis imaginar, durante el proceso son múltiples las dudas que lo asaltan a uno, desde gramaticales hasta vitales. ¿Le interesará esto que estoy escribiendo a alguien o es solo una paja mental? ¿Me lo publicarán (ésta gracias a amazon ha quedado obsoleta)? ¿Si me masturbo con una bolsa en la cabeza me muero o es solo una leyenda urbana?

En fin.

En otro orden de cosas, me alegro de ver que, tras un inesperado parón, dado que en teoría septiembre debía haber sido más movido que agosto  (en la última semana no hubo movimiento alguno)  sigue habiendo personas que se decantan por leer el libro.

Más abajo os dejo el vídeo de la canción, por si queréis escucharla. Las fotos no son muy bonitas, pero es que el Robe… bueno, él es así.

A más ver

R.R. López

posición en el Top 100 de amazon a 11 de septiembre

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