cartel de la presentación

El incauto de Macoco G.M. ha cometido la insensatez de elegirme como presentador de su opera prima, La sombra de la existencia, motivo por el cual me siento honrado aunque un poco abrumado, pues hacer de presentador de un libro es toda una responsabilidad.

Cuando publiqué Historias que no contaría a mi madre en papel con la editorial Zócalo hicimos varias presentaciones, y la verdad es que la actuación del presentador es decisiva para que los asistentes se interesen por él o huyan como de la peste.

De hecho recuerdo concretamente una presentación en el centro de Málaga, aunque no me viene a la mente ahora el nombre de la librería.

Formaba parte del ciclo de presentaciones que me organizó el Centro andaluz de las letras, la mayoría de las cuales fueron un fracaso en audiencia, pero en esta, mira tu por donde, habíamos logrado congregar a más de una docena de asistentes, lo cual, aunque no lo parezca, era todo un récord.

Entre las primeras filas había un par de señoras mayores, de las antiguas, con pinta austera y clásica.

Para mi fortuna, la Presentadora, pues era una mujer, tuvo a bien seleccionar uno de los párrafos más escatológicos del libro, que leyó con la poca gracia que su sobrio acento aragonés le permitía imprimirle.

Conforme avanzaba en la lectura y describía las visicitudes del pobre Felio tratando de evitar ser descubierto como autor de las terribles flatulencias que atormentaban a los presentes en la sala de estudio, yo podía ver, desesperado, como el gesto de disgusto crecía en sus escandalizados rostros.

No recuerdo si llegaron a aguantar hasta el final de la presentación.

Toda esta batallita del abuelo cebolleta para decirte que, si estás en Sevilla, y te apetece, nos vemos las caras el miércoles a las 20:30 en la librería “Un gato en bicicleta”, establecimiento que tengo ganas de visitar pues me han contado que es una especie de librería alternativa y centro cultural, que también tiene tienda de ropa, y un área para sentarse a tomar un café y leer, en fin, que tiene pinta de ser un sitio curioso y con personalidad.