¿Otra vez hablando de 50 sombras de Grey?

Una vocecilla me decía: no, no lo hagas, que a base de tanto hablar de la novela, al final le estás dando publicidad, que te vas a encasillar…

Pero por otro lado es cierto que “analizar” las novedades de este fenohnmeno lhiterario se ha convertido en una especie de tradición de este blog, así que al final he decidido una vez más entrar al trapo con esta saga.

Y es que este pequeño adelanto ya se ha convertido en el trailer más visto de la historia.

Lo que a mi entender no deja de ser indicativo de que la gente se aburre mucho.

Para los que no hayan leído la extensa lista de artículos que he dedicado a explorar el lado más risible de esta serie, os resumiré mi experiencia con las peripecias del señor Grey.

Libro que un principio se iba a titular Como remediar la sequedad vaginal, los inefables Gigatron, sin saberlo, fueron unos visionarios, adelantándose varios años al sintetizar el argumento de la novela en su canción Te peto el kaka. Decían estos insignes trovadores:

Así me lo monto tíos,

yo para ligar,

les cuento mis penas

y les doy por detrás.

Y aquí tenemos al señor Grey, que consigue que Anastasia trague (en toda la extensión del término) porque le cuenta su traumática infancia, a modo de justificación por ser un pelmazo controlador e insufrible.

Intenté leerme el libro animado por alguien cercano y en parte para ver en qué residía su milagroso poder vasodilatador en lo que a las féminas se refiere.

Al iniciar la lectura, no podía creer lo aburrido que era y lo mal escrito que estaba, por lo que, pasados unos capítulos que se me hicieron eternos, empecé a acelerar la lectura, leyendo en diagonal, a ver si llegaba a alguna escena de follisqueo, pero mi cerebro me imploró que lo dejara, así que ni siquiera llegué a leer un pasaje en el que estuviera escrita la palabra teta.

Algunas puntualizaciones

Y es que, como seguro que sabes, el trailer de la versión cinematográfca de la saga salió a la luz hace unas semanas, haciendo correr ríos, y no precisamente de tinta, y pudiendo aplicarse en este caso el modo reflexivo del verbo.

Al final, por azares del destino más que por interés, lo vi,

Y no se ajusta a la novela. No no. Le he encontrado unos fallitos.

En primer lugar, La protagonista no se muerde el labio en todo el trailer. Si hubieran sido fieles a la novela, antes de entrar por la puerta de la entrevista, de tantos bocados en el labio, tendría que haber quedado así:

ceniobita-hellriser-terror-barker

En segundo lugar, cuando le preguntan a Anastasia por la descripción de Grey, su respuesta exacta debería haber sido:

Guapo guapo guapo  guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo guapo. Guapo.

Y es que si eliminas este adjetivo de la novela, se queda en un panfleto de 5 páginas.

En los primeros capítulos dice la palabra guapo cada dos párrafos, llegando a ser desquiciante.

Y si embargo en el trailer no la dice ni una vez.

Lo cual me lleva a pensar que tal vez los responsables de adaptar el guión hayan sido gente profesional con dos dedos de frente, y conviertan la película en una versión no oligofrénica de la novela que permita su visionado por parte de los miles de novios, que iran al cine a verla engatusados por promesas de sexo post visionado, sin que les estalle la cabeza en el proceso.

Lo mismo consiguen que quede una película erótica resultona. Y es que, si le quitas los insufribles diálogos internos de Anastasia y lo dejas en las escenas de verde follaje, lo mismo da para un corto. Además, en cuestión de películas eróticas, los hombres tenemos un arduo entrenamiento en nuestra adolesciencia. Quién no se ha tragado bodrios infumables que ponían los fines de semana de madrugada en la cadena autonómica de turno a la espera de que se viera algo de tema para tener material con el que poder homenajear a Onán. O el porno del canal + codificado, ya puestos.

Aunque, si quisieran que el trailer hubiera sido más acorde con el espíritu de la novela, yo le habría puesto esta canción de fondo, que va más en su línea sutil y metafórica (si llegáis hasta el minuto 1 sin taladraros los tímpanos con una aguja de crochet entenderéis por qué lo digo).

No me neguéis que no quedaría guapo guapo…