autopublicar-en-la-casa-del-libro

Hacía tiempo que sabía que La Casa del Libro, en un alarde de modernidad dentro del sector editorial español, había querido sumarse a la “moda” de los ebooks.

Pero cuando estudié las posibilidades de publicar con ellos, me di cuenta de que habían querido pasarse de modernos, y se habían intentado subir al carro agarrándose al suelo del mismo con los dientes, en vez de usar los pies como todo el mundo.

Este siempre exagerando, pesará alguno.

Puede ser, pero si ves que hay un modelo de negocio que funciona y lo quieres imitar, ¿por qué te dedicas a imitarlo pero sin copiar sus cosas buenas?

Me explico. En primer lugar, intentaron ir de listos, y te vendían varios paquetes de autopublicación, con lo cual, estábamos en las mismas, pues, igual que como en otras plataformas estilo Bubok, tenías que pagar por autopublicar, lo cual no deja de ser un timo.

Luego te obligaban a que los libros tuvieran ISBN. Vamos a ver, señores, si véis que Amazon los comercializa sin ISBN y a nadie le ha dado un ictus, ¿por qué narices obligáis a que el autor independiente tenga que pagar 29 lereles para sacarse un número que no le sirve para nada?

¿Cuantos libros a 89 céntimos tiene que vender el autor para amortizarlo?

Con lo cual, sin darse cuenta, estaban jodiendo otro de los atractivos de este asunto, al menos para los lectores, que es el poder poner precios más bajos.

En fin, un despropósito.

Pero hace poco, gracias a mi amigo y autor Macoco GM, me enteré de que las cosas habían cambiado, y de que ya había un pack de publicación gratuito y no era necesario el ISBN, con lo cual, siguiendo lo que aconsejan algunos, decidí aumentar mi presencia en las diferentes plataformas publicando aquí también.

Sin embargo, y a pesar de que los libros ya están publicados, debo decir que aun les quedan algunos cambios que hacer si quieren mejorar.

En primer lugar, su plataforma de publicación es tan intuitiva como el cuadro de mandos de la nave donde encontraron a Alien.

alien-humor

Alien frustrado porque acaba de suspender el carné de piloto: -¿Dónde coño estaba el embrague?

Y es que la experiencia de publicar en esta web es un poco gymkana. El formulario de registro no es precisamente cortito, dejan muy pocos caracteres para escribir la sinopsis, para acceder a tu perfil de autor es un lío, etc.

Después está el hecho de que, una vez subidos los archivos, no se pueden modificar, con lo cual publicar es como tirar una piedra y gritar el famoso “¡A quien le caiga le cayó!

Por ejemplo, en el caso de Imposible pero incierto, a pesar de que el sistema no dijo nada, no ha cogido bien la imagen de la portada, con lo cual el libro en su web a quedado así:

IPI casa del libroLuego está el hecho de que aunque escribas el título completo del libro en el buscador de la web de La Casa del Libro, resulta que a la primera te dice que no existe, y si lo vuelves a buscar es cuando te aparece, una cosa sencillita, porque la gente tiene mucha paciencia a la hora de buscar libros de autores desconocidos, sí señor.

Y para colmo, han hecho una cosa que a mi entender está muy fea, y es que si publicas con ellos en TAGUS, que es el nombre que han dado a su plataforma de autopublicación, el libro aparece con el sello indeleble de Autoediciones Tagus.

“Tagusto” al que se le ha ocurrido la idea.

Y es que parece que, como en este país somos tan rancios para todo, han dicho: vamos a dejar que los locos estos se autopubliquen, a ver si le sacamos dinero como los de Amazon, les vendemos de paso paquetes de publicación y servicios editoriales, pero por si las moscas vamos a distinguirlos de los libros de las editoriales, los de toda la vida, los güenos de verdah.

Con lo cual, no sé si se darán cuenta, se están tirando piedras sobre su propio tejado, debido al prejuicio que muchos lectores tienen respecto a los libros autoeditados.

Pero bueno, si no tienen interés en vender, ellos sabrán, al final el resto de plataformas de venta de libros online acabarán por llevarse el gato al agua.

Y es que esta chapuza que han hecho es como si quieres congraciarte con un grupo de skinheads y accedes a ir a su fiesta de disfraces, pero disfrazado de Kunta Kinte.

Así que a ver cuán fructífera resulta mi aventura con la casa del libro, aunque, a priori, tiene una pinta nada más que regular, si ya empiezan haciendo distinciones.