Cannon-films

En este episodio repasamos la historia de Cannon Films, con sus luces y sus sombras, sus aciertos y sus fracasos.

Además, repasaremos con Luis Jiménez una lista de las películas de esta productora que más nos marcaron.

Puedes escucharlo en Ivoox.

La loca historia de Cannon Films

Esta historia comienza en los años 60, en Israel con un hombre loco por el cine.

Podemos ver un rodaje en el que Menahem Golan, el director, está preparando una escena en la que hay tráfico de carrozas y caballos.

Su mujer ha ido a verlo trabajar con su hijo recién nacido.

En ese momento Menahem coge al niño y lo monta en uno de los carruajes, y ordena que comience el rodaje, ante el horror de la madre, que teme porque al niño le pase algo.

Ese tipo fue el núcleo de Cannon Films.

Menahem ya había dirigido películas en su país con relativo éxito.

En 1978 rodó una película una comedia sexual juvenil, al estilo de American pie titulada Polo de limón, en la que contaba las peripecias de un grupo de adolescentes que experimentaban el despertar sexual.

Esta película fue un éxito en el país, al punto de que la vieron 1,3 millones de  israelíes, por lo que posteriormente produciría su adaptación americana, El último americano virgen.

Pero eso sería más tarde, cuando Menahem ya había fundado la legendaria Cannon Films.

Cuando sus tíos le pidieron que le diera un empleo a su primo Yoram Globus, Menahem lo puso al cargo de la contabilidad, y, tiempo más tarde, decidieron dar el salto a Estados Unidos para tratar de meter cabeza en el mercado americano.

Ahí nació Cannon films.

Desembarcaron a Estados Unidos y se hicieron con Cannon, una productora que sacaba cine erótico de cuarta división. Empezaron filmando películas de bajo presupuesto sobre psicópatas y de terror, pero siempre con buenas cantidades de sexo gratuito.

Al principio su sede era una pequeña oficina en uno de los peores barrios de los ángeles.

Finalmente consiguieron tener un edificio entero para ellos, así como varios cines por todo el mundo.

La historia de su ascenso y caída es una de las más grandes odas al amor por el cine que nunca se han contado.

Lograron establecer  un circuito independiente para sus películas adelantándose al fenómeno del cine indie actual.

Lo que siempre impidió a la Cannon triunfar, aunque alguna vez hicieron sonar la flauta, fue, aparte de sus reducidos presupuestos y formas de hacer chapuceras, que se trataba de dos israelís tratando de hacer películas para un público cuya cultura no entendían, por lo que hacían películas basándose en su interpretación de dicha cultura, aunque, paradójicamente, acabó influyendo en la cultura pop de los Estados Unidos creando a grandes iconos como, por ejemplo, Chuck Norris.

La primera gran locura que pergeñó Cannon Films fue The apple, ambientada en 1994.

Menahem Golan quiso hacer una película sobre el fenómeno Hippie, queriendo rivalizar con Tommy, la adaptación de la opera rock de Los Who que se convirtió en un icono para toda una generación.

Pero Menahem Golan era un judío bastante ortodoxo, por lo que en su lugar pergeñó el guion y dirigió en 1980 The apple, un musical sobre su visión del movimiento hippy.

La película, tiene una canción titulada “Me corro”, contaba la historia de una pareja que participaba en un concurso de canciones, pero un tal Mr. Boogalow intentaba hacerlos fracasar.

Como gran idea promocional, a Menahem y Yoram se les ocurrió regalar con la entrada cintas con las canciones de la película.

Cuando terminó el estreno, la gente lanzó las cintas contra la pantalla, y se quedaron allí clavadas, lo cual nos da una idea de la recepción que tuvo la película.

Pero los intrépidos primos Israelís no tiraron la toalla.

Para remontar, decidieron fichar a la actriz Sylvia Kristel, protagonista de la celebérrima Emmanuelle, para que hiciera unas cuantas películas eróticas.

A esas alturas de su vida la mujer estaba enganchadísima a la coca, por lo que llegaba a los rodajes tan demacrada que el equipo de maquillaje tenía que hacer un trabajo extra para dejarla presentable.

Pero el fichaje que les permitió alzarse fue un caduco Charles Bronson, que decidió convertirse en vigilante y justiciero urbano, dando origen así a la mítica serie de películas de Yo soy la justicia.

Su director, Michael Winner, no reparó en clichés racista para retratar a los villanos de estas películas, siempre pertenecientes a minorías étnicas, que eran sádicamente masacrados, además de recrearse innecesariamente en escenas de violaciones innecesariamente explícitas, algunas de las cuales fueron censuradas, lo que añadió polémica al tema, así como la pertinente publicidad, hasta que llegaron, como siempre hacían, a forzar los límites tratando de innovar con, Ninja 3: la dominación, en la que intentaron crear  una mezcla entre El exorcista, Flash dance y una película de ninjas.

Una profesora de aerobic es poseída por el espíritu de un ninja que la convierte en una asesina.

Ahí es nada.

A Menahem le molaba eso de combinar éxitos, así que lo siguiente que se le ocurrió fue  Aventuras en el Sahara, en la que trató de combinar varios éxitos de la época: El lago azul, La carrera del siglo y Lawrence de Arabia.

Libres de complejos como estaban, también le dieron al péplum con El desafío de Hércules, pero sería un nuevo fenómeno el que les haría, una vez más, destacar para, a continuación, cagarla.

Un buen día la hija de Menahem Golan le dijo a su padre que había visto en la calle bailarines de un estilo nuevo de baile, el break dance.

A las pocas semanas ya estaba en marcha una película. Empezaron a rodar antes de tener el guión. Sabían que Orion pictures estaba haciendo Beat Street y en la carrera por llegar al estreno vencieron los de Cannon con Breakin’.

Creyeron encontrar la gallina de los huevos de oro y la segunda parte fue de vergüenza ajena hasta para los propios actores.

Sin duda una de las peores películas de la Cannon,  Breakin’ 2: Electric Boogaloo .

Fue tan ridícula que hizo llorar a Adolfo Quinones, uno de sus protagonistas.

Como la cosa no funciona, vuelven a apostar por una fórmula segura: tetas y culos.

Así, sacan Bolero, película en la que Bo Derek es la mujer de un torero que ha perdido los testículos en una cogida y carece de capacidad eréctil, por lo que ella decide cuidarlo y ponerse a torear por él.

Huelga decir que la película fue un fracaso estrepitoso, y la actriz acabó enemistada con el duo Golan Globus.

Durante parte de este tiempo, Cannon Films había tenido un acuerdo de distribución con la MGM, pero finalmente, al ver las toneladas de mierda que producían, la MGM rompió dicho acuerdo.

Fue entonces cuando volvió a sonar la flauta dado que, en esa época producían 50 películas al año, una media de 1 por semana, por lo que solo por probabilidad algún éxito tenían que tener.

La afortunada fue America 3000, una peli a lo mad max en un mundo postapocalíptico dominado por mujeres en el que los hombres eran esclavos.

Y siguieron con el filón gracias a Chuck Norris, gracias a Desaparecido en combate, aunque rodaron las primera y la segunda parte del tirón, pero se dieron cuenta de que la primera era más mala, así que estrenaron primero la secuela. Cosas de la Cannon.

Le ofrecieron a Norris el guerrero americano, pero el no quería salir con la cara tapada, así que se lo dieron a Michael dudikov.

En los festivales de cine, Menahem y Yoram Vvndían películas a los distribuidores que no estaban hechas ni había guion, solo llevaban el póster y se intentaban una historia para venderla.

Por suerte hicieron el peliculón Life force, Fuerza vital de Tobe Hooper, que la adapta la novela Vampiros del espacio, de Collin Wilson, que es una película de horror cósmico.

La Cannon echó el resto y se gastaron 50 millones de dólares en la película.

Con Toobe Hopper  hicieron también Invasores de marte y La matanza de Texas 2.

También apoyaron a grandes directores que hacían cine de autor como John cassavettes o Cefireli.

Y la relación con la literatura continuó con El borracho (Barfly) cuyo guion fue escrito ni más ni menos que por Bukowski, que posteriormente escribió el libro Hollywood contando la experiencia.

Como ya hemos dicho, hacían una media de 50 películas al año, y un año llegaron a hacer hasta 84.

Más de 1 película por semana.

Llegaron a poseer el 40% de la industria del cine británica, entre estudios y salas de cine que compraron.

Finalmente se expandieron tanto que rodaban en Asia, África y Usa, y empezó el declive.

Trataron de compensarlo contratando por mucho dinero a grandes estrellas como Silvester Stallone para Yo el halcón.

Superman 4 fue otra cagada de la productora, en la.que cogieron a un ex-stripper para hacer del supervillano.

Comenzaron a hacer películas de los grandes estudios sin serlo, y no estuvieron a la altura, y llegó Masters del universo.

Todavía les dio tiempo a crear algunos clásicos como Cyborg, con un todavía no muy conocido Jean Claude Van Damme, que consiguió el papel porque una noche, cuando Menahem Golan cenaba en el restaurante en el que Van Damme trabajaba de camarero, el Belga le llevó un plato y, antes de servírselo y sin soltar la bandeja, le preguntó a Menahem si él era el directivo de la Cannon, tras lo cual Van Damme dio una de sus espectaculares patadas por encima de la cabeza del israelí, que quedó impresionado y le dijo que fuera a hablar con él a su oficina.

Entonces entró como accionista en la compañía Jean Carlo Paretti, que en realidad era un estafador.

Esto llevó a Yoram y Menahem a separarse y Menahem creó su propia compañía que empezó a competir con Cannon Films, y se copiaban los temas de las películas. Si Cannon hacía una peli sobre la lambada, Menahem hacía otra.

Y es fue el final de ambos.

Películas de Cannon Films comentadas en el episodio

1.   Yo soy la justicia 2 (Death wish 2), 1981.

2.   El desafío de Hercules,1983.

3.   Desaparecido en combate, 1984.

4.   Ninja III: The Domination, 1984.

5.   Las minas del rey Salomón, 1985.

6.   El guerrero americano, 1985.

7.   Invasores de Marte, 1986.

8.   Firewalker, 1986.

9.   Yo, el halcón, 1987.

10.   Contacto sangriento, 1988.

11.   Cyborg,  1989.

12.   Simbad, el rey de los mares, 1989.

13.   Rockula, 1990.

 

Música del programa

  • Llega el verano, de Siniestro total.
  • 80’s new wave free copyright

Con las voces de Sonia Chaves.

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