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En este episodio hablamos de la saga de libros de Lobsang Rampa, supuestamente ensayos, que comenzaron con El tercer ojo.

También haremos una reseña sobre el documental de Netflix sobre El caso Alcásser.

Además, regresa el rincón flichornoso, hoy con una grabación en exteriores desde el Centro de Arte Contemporáneo de Sevilla, en la que explicaremos qué es un concepto revolucionario: el El llyingbu o anti-bullying.

El tema que traigo hoy, aunque está en la sección de cultura de terror y paranormal, tira más por esta última rama, aunque más que hacia el miedo y lo macabro se orienta hacia el esoterismo.

Pero, como ya sabes, casi siempre que hablamos de cultura de lo oculto u ocultura, me gusta relacionarlo con la literatura, el cine, o alguna otra manifestación cultural.

Y el caso que os traigo hoy es el de una serie de libros que fueron revolucionarios en su época, ya que abrieron la mente de muchos occidentales a los misterios y la sabiduría de oriente.Se trata, además, de una historia de aventuras maravillosas supuestamente reales, fenómenos y portentos paranormales, y de un gran fraude literario no exento de momentos flichornosos.

Pero para empezar este magnífico viaje, primero me tenéis que acompañar a la biblioteca de mis padres, en algún punto entre mediados de los 80 y principios de los 90 que las brumas de la memoria me impiden precisar…

La biblioteca de casa de mis padres siempre había estado surtida, aunque a medida que fui creciendo y mi ansia lectora se fue incrementando, se las veían y deseaban para encontrar libros que se adaptaran a mis gustos.

Por eso recuerdo el día en que mi padre cogió un libro de la estantería, puesto que le había pedido que me recomendara alguna lectura que me pudiera gustar.

El libro tenía una portada de colores oscuros, muy sobria, creo que era una edición del círculo de lectores, aunque no lo recuerdo claramente. dicha portada tenía dibujada la silueta de lo que parecía ser un rostro que tenía, además de sus características normales, un tercer ojo en la frente.

No sabía que, al abrirlo, me estaba embarcando en un apasionante viaje…

Aquel libro era ni más ni menos que El tercer ojo, escrito por el protagonista de nuestra historia de hoy: Lobsang Rampa.

Aquel libro narraba las vivencias de Rampa como lama Tibetano, por lo que era, según afirmaba él, una autobiografía.

En ella, Rampa cuenta sus vivencias desde que ingresa de pequeño en un monasterio tibetano a la edad de 7 años.

Nos cuenta su vida como monje, con todo lujo de detalles de la vida en el templo, incluidos hechos portentosos, como sus vuelos en cometas gigantes, la capacidad de sus maestros para poder recorrer grandes distancias sin cansarse y para no pasar frío en las cumbres del Tíbet gracias a sus poderes mentales, y la principal, la que da nombre al libro: la operación a la que es sometido, mediante una incisión en el entrecejo, para abrir su tercer ojo, una capacidad mística que le permite ver el aura.

Rampa viajará a la mítica ciudad de inmortales de Shambala, verá al yeti, y encontrará el cuerpo momificado de su anterior reencarnación.

Todo ello con gran cantidad de explicaciones sobre el fenómenos de los viajes astrales, la visión del aura y demás fenómenos psíquicos.

Además, el héroe que es Rampa, es capaz de defenderse de los abusones cuando es necesario usando sus conocimientos de artes marciales.

Aún recuerdo, como si me los hubiera bebido, los repugnantes vasos de tsampa, el té mezclado con manteca de yak que tomaban para completar su ingesta de calorías.

Creo que, de esta serie de libros, leí la continuación a este, El médico de Lasha, y después no recuerdo si me puse con La túnica azafrán, pero era ya un libro en el que, sobre todo, disertaba sobre fenómenos psíquicos y espiritualidad, que me aburrió bastante y me hizo dejar la saga.

Aún así, creo que este libro a tenido mucho que ver en mi posterior atracción hacia el orientalismo y el budismo en particular.

Pero las aventuras de Rampa, como veremos a continuación, tanto las literarias como las reales, van mucho más allá, y están llenas de momentos que incluso llegan a lo grotesco.

El primero de los libros de Lobsang Rampa, El tercer ojo, se publicó en noviembre de 1956 en Reino unido, y fue todo un éxito de ventas.

El manuscrito había sido rechazado por varias editoriales hasta que la editorial Secker and Warburg ofreció por él un adelanto de 800 libras.

El editor, Frederic Warburg, se entrevistó con el representante del enigmático Lobsang Rampa, un señor que se hacía llamar «doctor Carl Kuon Suo».

Algo debió intrigar al señor Warburg en ese encuentro, pues envió el manuscrito a varios estudiosos antes de su publicación, y muchos de ellos manifestaron dudas acerca de la autenticidad de lo que en él se contaba.

Se dice que el motivo de sospecha incial fue que uno de los editores le soltó a Ramapa una frase en tibetano sin previo aviso, , sin preaviso, y el supuesto Lama no entendió nada.

Ante la extrañeza del editor, Rampa se desmayó, o fingió el desmayo, y al volver en sí le contó que “un bloqueo hipnótico” le había impedido momentáneamente entender su propio idioma natal.

Pero supongo que, finalmente, el éxito de ventas que tuvo el libro tras su publicación acalló aquellas dudas, aunque fuera temporalmente.

Al tercer ojo le siguieron otros volúmenes que completaban al saga de libros de Lobsang Rampa.

  • El médico de Lhasa, publicado en 1959
  • El cordón de plata, publicado en 1960)
  • La caverna de los antepasados, publicado en 1963
  • La túnica azafrán publicado en 1966 y
  • El ermitaño, que cerró la serie en 1971

En ellos se narra cómo fue educado para ser un monje-médico en el monasterio de Chakpori, alcanzando el título de Lama y posteriormente de Abad de su orden, tras lo cual viaja a China, donde estudia medicina en la Universidad de Chunking, donde se gradúa como médico cirujano.También a prende aviación de forma autodidacta, seguramente usando sus conocimientos previos de vuelo en cometa gigante, como un conocido mío que creía que por haber tirado con arco se le iban a dar bien los dardos, y casi le salta un ojo a la camarera del bar.

Pero esa es otra historia.

Los libros de Lobsang Rampa con los avatares de la vida de Rampa, durante la Segunda Guerra Mundial ejerce como oficial médico de guerra en la invasión japonesa de China, donde es capturado y llevado a Japón.

Tras ser torturado, escapa durante el bombardeo de Hiroshima, y llega a Rusia.

En Moscú es detenido por los rusos, e internado en  Lubyanka, cuartel general del KGB.

Tras ser de nuevo torutrado, Rampa es deportado, pero escapa a Europa, pasa por Francia y Reino Unido, y se embarca hacia Estados Unidos, para finalmente establecerse en Canadá.

Ahí es nada.

Es normal que semejante periplo vital, aderezado con espiritualidad y fenómenos paranormales, volviera locos a los lectores de la época.

Con semejante historial a sus espaldas, todos querían conocer al hombre tras el libro, al lama Martes Lobsang Rampa, puesto que su primer nombre, como era costumbre entre los tibetanos de clase alta, era el del día que nacieron, aunque es curioso que se lo pusieran en inglés.

Pero el autor seguía siendo un misterio para las masas, lo cual fomentaba aun más si cabe su éxito editorial.

Y aquí empieza a enturbiarse la leyenda, es decir, empieza la parte interesante y flichornosa.

No todo el mundo estaba impresionado por las andanzas de Lobsang Rampa.

Concretamente, había alguien que era muy escéptico respecto a su autenticidad.

Y aquí entra en esta historia Heinrich Harrer, explorador, alpinista y escalador austríaco, antiguo miembro de las SS.

Aunque seguramente te suene más por ser el escritor y protagonista del libro Siete años en el Tíbet, en el que cuenta sus experiencias en este país durante la Segunda Guerra Mundial, que fue llevada al cine en la película homónima protagonizada por Brad Pitt.

Harrer contraró a Clifford Burgess, un investigador privado de Liverpool, para que investigara a Rampa.

Y los resultados de su investigación conmocionaron a la opinión pública.

Resultó que el autor del libro era el hijo de un fontanero de Plympton, Devon, en Reino Unido, llamado Cyril Henry Hoskin, aunque en 1948, antes de la publicación de su libro, había cambiado su nombre por Carl Kuon Suo y, posteriormente, por Tuesday Lobsang Rampa.

Hoskin nunca había estado en el Tíbet y no hablaba tibetano.

Todas estas indagaciones fueron publicadas en el periódico Daily Mail, en febrero de 1958, La prensa británica investigó hasta que localizaron a Hoskin en Howth, en Irlanda.

Y como era de esperar, le cayó el consiguiente chaparroning mediático.

¿Y qué fue lo que conestó Hoskin ante las acusaciones de fraude?

Pues el buen señor contestó que, evidentemente, había nacido como Cyril Hoskin, pero, y aquí es donde empieza el flichornismo, se había caído de un abeto en su jardín mientras intentaba fotografiar un búho y, al quedar inconsciente, vio como un monje de túnica azafrán, que era Lobsang Rampa, se acercaba hacia él.

El Monje le pidió permiso para ocupar su cuerpo, y hoskin accedió porque, según declaró, estaba insatisfecho con su vida.

Pero lejos de acabar su carrera como escritor, Rampa/ Hoskins continuó escribiendo hasta un total de 19 libros, uno de los cuales, Mi vida con el Lama, le había sido dictado telepáticamente por su mascota, un gato siamés llamado Fifi Greywhiskers, que se traduciría por Fifi bigotesgrises.

Como la prensa británica continuó con las acusaciones de farsante y charlatán hacia su persona, cosa que no entiendo, en todo caso tendrían que haber acusado al gato, el hombre decidió marcharse a Uruguay, y finalmente terminó sus días en Canadá.

En los libros de Lobsang Rampa, su autor hizo declaraciones muy polémicas sobre la homosexualidad, los judíos y los países del tercer mundo, diciendo que la gente que estaba en sus primeras reencarnaciones nacía allí y cuando evolucionaban se reencarnaban en sitios civilizado del primer mundo, dando muestras así de un flagrante etnocentrismo.

A pesar de todo lo anterior, como siempre pasa, a día de hoy sigue habiendo fantáticos de sus obras que defienden que realmente este señor era la reencarnación de un lama, a pesar de que los expertos que inicialmente estudiaron el manuscrito de El tercer ojo a petición de la editorial desde el primer momento se habían inclinado por el fraude.Solo por citar un ejemplo, el antropólogo Agehananada Bharat, en su artículo publicado en la revista especializada: “TIBET SOCIETY BULLETIN”, afirmó:

“Las primeras dos páginas me convencieron de que el autor no era tibetano, las siguientes diez de que jamás había estado ni en Tíbet ni en India, y de que no tenía absolutamente ni idea de la menor noción de budismo en cualquiera de sus variantes”.

Martes Lobsang Rampa murió en Calgary el 25 de enero de 1981, a la edad de 70 años y, que sepamos, a día de hoy todavía no se ha vuelto a reencarnar.

Música del espisodio Los libros de Lobsang Rampa

  • La guapa y los ninjas, de Los ganglios.
  • Twin Peaks Season 3 fan art – music inspired by Twin Peaks.
  • Red curtains
  • On Tiptoe, de https://www.purple-planet.com/

 

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