Hace un par de semanas me preguntaban en Facebook mi opinión respecto a este artículo del blog de Mercedes pinto, titulado “Captados en Amazon, esclavos de la pluma”.

Aunque ya he hablado de mis experiencias con la publicación tradicional en este blog aquí, y un poco de pasada aquí, contesté a dicha petición en la página de facebook,  y puede que las os interesen las conlusiones, o puede que no. Personalmente pienso que el artículo de Mercedes Pinto es muy ilustrativo, y toda persona que tenga pensado empezar a intentar publicar sus escritos debería leerlo para ver su caso y sus conclusiones.

Sin embargo en mi diatriba hablo no de un caso concreto, si no de como veo yo el sector a nivel general.

Ella se plantea una serie de preguntas. Yo traté, en la medida de mis humildes posibilidades, contestarlas:

Respondiendo a quienes me han preguntado sobre mi opinión respecto a este artículo:
La primera impresión ha sido la de corroborar algo que sospechaba, que no solo las pequeñas editoriales son unas “julais” con los escritores noveles.
Ahora resulta que también lo son las grandes.
Supongo que buenas también las habrá, que nunca hay que generalizar.
Lo que está claro es que las editoriales, si antes no hacían su trabajo, ahora lo hacen menos aun.
En su afán por no arriesgar, ahora ni siquiera hacen de selectores, simplemente captan a los autores indies que despuntan. Así no arriesgan, saben que ya tienen una base de fans y que sus escritos suscitan interés entre el público.

Además, con la crisis de este sistema editorial obsoleto que parece preferir mirar a otro lado que adaptarse a los tiempos que corren, estas editoriales reservan sus esfuerzos de promoción para los libros de sus grandes fichajes, que saben que sí les serán rentables.
Como no me canso de repetir, ya he escrito en mi blog varios artículos sobre ello, ¿qué te aporta una editorial?

    • Prestigio (“criterio editorial”)
    • Impresión de los ejemplares y almacenamiento
    • Promoción
    • Distribución

Amazon te permite 2 de estos 4, que son la impresión (véase Imposible pero incierto como ejemplo) y distribución (a un nivel que iguala la capacidad de distribución de las editoriales).
Si la editorial no te garantiza una adecuada promoción, que es lo más difícil y cansino para un escritor novel, pues no compensa.
Además, si ya tienes una buena base de fans y de ventas (quien la pillara) como la autora del artículo, los royalties de amazon nunca los podrá igualar una editorial, puesto que con las editoriales nunca percibirás más del 10%, percentil arriba, percentil abajo, mientras que con Amazon puedes percibir un 40% (en teoría es un 70% pero hasta que no te saques en USA un código de editor para acogerte a un convenio tributario que tienen con España te cascan un 30% de impuestos).

Y el tema del prestigio me lo paso yo por el arco del triunfo, porque ya han demostrado que su “Criterio editorial” la mayoría de las veces se reduce a un mercantilismo puro y duro que hace que se publiquen mierdas de soberano calibre solo porque las compra hasta la gente que para leer tiene que mover a la vez los labios.
Son el tiempo y el público quienes ponen todo en su sitio.
Lo único que hace estar respaldado por una editorial es que algunos medios de comunicación convencionales te presten atención y que la gente no te mire de forma condescendiente cuando se enteran de que has publicado un libro.
Al fin y al cabo no deja de ser una cuestión de ego.
Además, como en todo, si queremos ver el futuro solo tenemos que mirar al otro lado del charco, donde muchos escritores consagrados están optando por la autopublicación.
En conclusión: Si una editorial grande intenta captarte, asegúrate de que el trato te beneficia y de que todos los puntos del contrato están muy claros.
Si no, mándalos al carajo.