ser-blogger-mil-y-una-nochesScheherezade y Shahriar (1880) de Ferdinand Keller.

Cuando se es bloguero, es frecuente experimentar un tipo muy especial de terror, el horror vacui de los posts.

Es decir, el miedo a quedarte sin contenidos para tu próxima publicación.

Como he comentado en otras ocasiones, una de las claves para el éxito de un blog en la que coinciden muchos expertos es en que este debe tener regularidad en la publicación de sus contenidos.

Tras leer esta frase te estarás preguntando como narices voy a enlazar esto con Las mil y una noches.

Si sigues leyendo verás que tiene su lógica.

El terror a tener que inventar tu próxima historia

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Las mil y una noches es un libro de cuentos medieval en lengua árabe que se hizo muy popular en occidente.

Contiene historias tan famosas como Simbad el marino.

Aunque en principio pueda parecer un libro de fantasía, si te fijas bien en la historia conductora del libro, que sirve de excusa para presentar el resto de los relatos, bien podríamos estar ante una historia de terror.

Su protagonista, Sherezade, es cautiva de un sultán un tanto misógino que, tras haber sufrido la traición de su esposa, parece llegar a la conclusión de que “follar pagando es acabar ahorrando”, pero cambiando el verbo pagar por decapitar.

Es decir, que en su ataque de cuernos decide que nevermore, y se dedica a coger una concubina para gozarla una noche y decapitarla a la noche siguiente, tras reponerla con otra infortunada.

Cuando le toca a Sherezade, la hija del visir, esta usa su astucia para salvar el cuello, y le cuenta una historia la noche que le toca complacer al sultán, pero no la finaliza.
En lugar de ello deja el final para el día siguiente.

Terror en estado puro, oiga.

¿Puedes imaginarte la angustia de Sherezade cada noche, al tener que improvisar una historia para que su captor no le corte la cabeza?

Ella usa su astucia y cada día se inventa una nueva historia a partir de la anterior, que vuelve a dejar inconclusa, alargando la curiosidad del Sultán durante mil y una noches, en las que a este le da tiempo a tener dos hijos con Sherezade, y se ve que al final le coge cariño y acaba por perdonarle la vida.

Sherezade era toda una maestra en el uso de los cliffhanger.

Algo así como las vueltas que te dan en Ono cuando quieres poner una reclamación o que te digan un precio sin IVA.

Pues mantener la periodicidad de las publicaciones en un blog es un rollo un poco a lo Sherezade.

También sientes, aunque a escala menor, ese terror.

Escribes un post, y autotmáticamente tienes que estar pensando en el siguiente para que la falta de contenidos no te decapite en tu siguiente cita con el lector.

A veces le da tiempo a uno a tener varios al retortero, aunque hay otras, como hoy, en que la inspiración cae en dique seco, ves aproximarse con terror el momento de la nueva publicación mientras sigues teniendo la mente en blanco.

Un continuo desafío.

Por ahora llevo 474 noches, casi la mitad que Sherezade.

¿Lograré mantener tu interés hasta la 1.001?

Esperemos que sí.

A más ver

R. R. López