lovecraft-horror-cósmico

Si te gustan los relatos y novelas de terror seguramente habrás oído hablar de los relatos de Lovecraft. Si no, siempre puedes leer esta guía para saber por dónde empezar a leerle.

Siempre se dice del genio de Providence que revolucionó el género de terror, aunque a veces es difícil transmitir su gran influencia a las personas que no conocen su obra.

Una vez me preguntó un amigo qué películas había basadas en su obra o dónde se veía esa influencia si Lovecraft era tan decisivo en el género del terror.

La verdad es que no es una pregunta fácil de responder, porque su influencia, aunque determinante, a menudo es sutil y no puede ser detectada por el lego en la materia.

¿Por qué?

En primer lugar, Lovecraft reformó el género del terror alejándolo de los cánones clásicos del terror gótico que predominaban en su época, y abriendo las puertas al terror moderno y al horror cósmico tal y como lo conocemos hoy día, pero su gran pecado fue escribir unas historias que, aunque se convirtieron en clásicos del terror, hasta hace poco (y aún hoy día en algunos casos) eran muy difíciles de adaptar al cine, que es el que abre a los autores literarios las puertas del gran público.

Aunque el tema de Lovecraft y el cine da para otro artículo, que ya publicaré.

Volviendo a la pregunta que me hizo mi amigo, le contesté que la influencia de su obra se notaba en películas tan icónicas del género como Alien, cuya trama enlaza directamente con el horror cósmico, en el que el ser humano percibe que es una mota de polvo en un vasto universo en el que hay fuerzas terribles y amenazantes que escapan a su control.

Otro claro ejemplo que pude ponerle fue La cosa, de John Carpenter, que fue pionera en plasmar en imagen los horrores tentaculares metamórficos que pululaban por los relatos de Lovecraft.

La cosa carpenter monsturo

Pero es cierto que adaptaciones directas de su obra hay pocas, y dentro aun menos que puedan ser clasificadas como buenas.

Pero estos son solo dos ejemplos enmarcados dentro del horror cósmico.

Hoy quiero hablarte de cómo Lovecraft tocó todos los palos del terror, y cómo se adelantó a su época perfilando en algunos de sus relatos los temas que luego formarían parte de los cánones del terror moderno.

Relatos de Lovecraft que se adelantaron a su tiempo

Por supuesto, lo que a continuación expongo es mi opinión personal, sin ser un experto en literatura ni en cine, por lo que puede haber quien disienta de mi opinión, en cuyo caso estaré encantado de conocerla si se digna a expresarla en el hilo de comentarios.

Para mí hay algunos relatos de Lovecraft, aparte de los más clásicos, que se adelantaron a su época, pues ya en los años 20 tocaba temas posteriormente revolucionarían el género de lo macabro en todas sus expresiones artísticas, ya fuera en cine o a nivel literario.

Ya te he puesto un ejemplo del subgénero de criaturas del espacio exterior, como La cosa o Alien, que tienen elementos de otros escritos suyos como La sombra fuera del tiempo o En las montañas de la locura.

En ambos se nos describe a razas alienígenas no humanoides, entre las que están los Shoggoth, criaturas gigantes protomplasmáticas e informes con la capacidad de emitir seudópodos y de crear órganos, y que inspiraron a la entidad alienígena que protagoniza La cosa.

De hecho, Prometheus, la precuela de Alien, tiene la misma línea argumental que En las montañas de la locura, hasta el punto de que Guillermo del toro paralizó el rodaje de la adaptación de este relato de Lovecraft porque tenían tanta semejanza con Prometheus que parecería una copia de la misma, y los estrenos iban a coincidir demasiado en el tiempo.

Prometheus juega también con la premisa Lovecraftiana de que el origen de la humanidad y de la vida en la tierra es una consecuencia de la actuación de esas razas alienígenas preexistentes.

Pero hay dos relatos que a mi juicio no han sido suficientemente valorados, y que son trascendentales para el género.

Pero para que lo entiendas volveré a saltar en el tiempo, hasta finales de los años 60.

Pensilvania, 1968…

A finales de los años 70, un desconocido iba a revolucionar el cine de terror con una película de bajo presupuesto.

Cuando George A. Romero estrenó el film independiente La noche de los muertos vivientes, nadie se imaginaría que iba a cambiar para siempre el cine de horror creando un subgénero dentro del survival horror, el cine de zombis, que, posteriormente, generaría un subgénero literario que explotaría el tema hasta el hartazgo, el género Z.

Cartel de La noche de los muertos vivientes de George A. Romero

Pero los zombis no eran una figura nueva en el cine ni en la literatura fantástica. Ya había películas que usaban a esta criatura, como Yo anduve con un zombi, película dirigida por Jacques Tourneur en 1943.

zombi-vudu-pelicula

¿Por qué Romero revolucionó el género?

Pues porque le dio un tratamiento totalmente distinto al monstruo.

Hasta el momento, en la ficción, la figura del zombi había sido la de la cultura haitiana, una persona que ha sido inducida a un coma por un brujo malvado o bokor, que posteriormente le roba la voluntad para esclavizarla, convirtiéndola en eso, en un zombi.

La ficción aprovechaba para dar una vuelta de tuerca más y a menudo los zombis eran cadáveres resucitados.

Pero George A. Romero tuvo una idea que nunca nadie había tenido antes. Mezcló la figura del cadáver reanimado con algunas características de otra criatura mitológica, los gules, que son demonios necrófagos humanoides que se alimentan de cadáveres en los cementerios.

Pero, ¿de verdad que fue el primero en tener esta idea?

Ya sabes la respuesta.

A Lovecraft se le ocurrió antes.

Aparte del hecho de que Lovecraft rescató de la mitología arábiga la figura del gul, que tenía mucho protagonismo en sus historias, como en El modelo Pickman o en El ciclo de viajes oníricos de Randolph Carter,  dentro de los relatos de Lovecraft hay otra obra que es medianamente conocida por su adapatación al cine: Herbert West: reanimador.

Reanimator-película

El autor publicó este relato largo o novela corta, según se mire, en 1922, como una especie de pastiche pulp de Frankenstein, pero sin saberlo se estaba adelantando cuatro décadas al que sería el subgénero de zombis moderno.

En el relato, el profesor Herbert West experimenta con una droga para reanimar los cuerpos sin vida, con lo cual origina una horda de cadáveres reanimados caníbales, y no solo cadáveres, porque esta droga también es capaz de animar miembros amputados.

El relato es bastante gore, y por si alguien dice que no eran caníbales, que eche memoria y se acuerde del cadáver reanimado del boxeador negro (que por cierto es uno de los pasajes en los que queda más explícitamente manifiesta la xenofobia de este autor) que se escapa y devora a un niño.

Vemos aquí elementos que posteriormente serían usados hasta el hartazgo en el cine de  zombis y posteriormente en la literatura z, como los reanimados, las drogas reanimadoras, los científicos locos y los cadáveres antropófagos.

Siendo Lovecraft un clásico de la literatura americana, no sería de extrañar que George A. Romero sacara la idea después de haber leído sus obras, aunque no sé si hay información al respecto.

Lo que sí se puede contrastar es que el propio Romero hace alusión al término ghoul en varios documentales cuando habla de su película La noche de los muertos vivientes.

Por cierto, a modo de curiosidad, decir que George A. Romero olvidó indicar en su film el copyright, por lo que se estrenó, sin él saberlo, como obra de dominio público, con lo cual perdió millones de dólares, pues cualquiera podía exhibir la película sin pagarle los derechos de autor.

Putadón.

Splatter rural, ese subgénero

El splatter (“cine que salpica”, de sangre, claro), que linda con el cine gore, y con el slasher (cine de cuchilladas y asesinos en serie) es un género ampliamente conocido en nuestros días.

Dentro de él hay un género que yo llamaré “Splatter rural” o redneck, que se caracteriza porque las tramas tienen lugar en áreas rurales aisladas en las que clanes de asesinos degenerados por la endogamia y los problemas mentales campan a sus anchas, normalmente practicando el canibalismo.

Películas como 2.000 maníacos, La matanza de Texas, Deliverance, La casa de los mil cadáveres o Las colinas tienen ojos podrían ser exponentes de este requetesubgénero.

Pues bien, de nuevo Lovecraft, en 1920, se adelantó a su tiempo.

Uno de los relatos de Lovecraft,  El grabado en la casa, trata de un viejo loco que vive en una cabaña aislada y que está obsesionado con un grabado de cierto libro antiguo (libro real consultado por Lovecraft) sobre el canibalismo, y el resto ya te lo puedes imaginar.

canibalismo-grabado

Este es el grabado que tenía loquito al viejo

Si bien el relato no tiene horror gráfico y violencia, sí que crea una gran intensidad atmosférica, y es pionero al sugerir la temática del canibalismo y los asesinatos en un entorno rural aislado.

Transferencia de mentes y viajes en el tiempo

El cine de ciencia ficción ha explorado a menudo el tema del intercambio de mentes, o la supervivencia de la conciencia al cuerpo físico mediante el uso de la tecnología, que es una de las cuestiones que actualmente se plantean como posibles en un futuro a medio plazo, de acuerdo con corrientes como el transhumanismo.

Pues sí, los relatos de Lovecraft usan el tema del intercambio de mentes entre cuerpos hasta el hartazgo, siendo ejemplo de ello relatos como El caso de Charles Dexter Ward o La cosa en el umbral.

Y se adelantó al transhumanismo y a la pervivencia de la conciencia gracias a relatos como El que susurra en la oscuridad (1930), en el que una raza de alienígenas son capaces de transferir el cerebro de los humanos mediante procedimientos quirúrgicos a unas máquinas que les permiten mantener la conciencia, hablar y tener percepciones sin necesidad de su cuerpo.

¿Cómo te has quedao?

Horrores en dimensiones paralelas

Por último, aunque si siguiera rebuscando seguro que encontraría más ejemplos, tenemos el uso de mundos oníricos y de dimensiones paralelas en las películas de horror.

Lovecraft se adueñó del mundo de los sueños creado por otros autores y lo desarrolló como una realidad paralela a nuestro mundo a la cuál se puede acceder a través de determinados portales tanto físicos como mentales.

Como verás, esta idea ha sido desarrollada en múltiples argumentos dentro del mundo de la fantasía y la ciencia ficción.

Y es que en realidad Lovecraft era un materialista y racionalista escéptico, y estaba al tanto de los avances científicos más vanguardistas de su tiempo, que utilizaba en sus relatos.

Así, en su relato Los sueños en la casa de la bruja, basándose en los postulados de Einstein y de otros científicos de su época, juega con la idea de dimensiones paralelas a las que se puede acceder mediante fórmulas matemáticas, y que están solapadas con la nuestra.

Si eres aficionado al terror te sonará la primera a aparición en la que los cenobitas de Hellraiser hacen acto de presencia cuando las paredes de una habitación normal se abren gracias a que se ha resuelto un extraño cubo de Rubik, la caja de Lemarchand, dando la idea de que el infierno es una dimensión superpuesta a la nuestra a la que podemos acceder en determinadas ocasiones.

Pues bien, en Los sueños en la casa de la bruja, la hechicera Keziah Mason se aparece al protagonista tanto en sueños como en la realidad, a la que penetra a través de uno de los ángulos de la habitación, para torturarle.

Otro ejemplo es El horror de Dunwich, uno de los relatos de Lovecraft más famosos, en el que un clan rural de degenerados (vemos otra vez este tema) se hibridan con una criatura de otras dimensiones (de hecho él en sí mismo es un portal hacia otras dimenisones),  Yog Sothoth, dando como resultado a dos hermanos que no son ni de este mundo ni de los otros.

Pero, ¿qué dirías si afirmo que Los cazafantasmas también tiene influencias de Lovecraft?

Y no solo por el hecho de que en dos capítulos de la serie de dibujos basada en la película salieran criaturas lovecratianas (los shoggots y el mismo Cthulhu).

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He aquí el cameo del Gran Cthulhu en Los Cazafantasmas

En la película, la original, la de 1984, los personajes de Sigourney Weaver y Rick Moranis eran poseídos por dos criaturas de otras dimensiones, Vinz Clortho, “El Maestro de las Llaves”, y Zuul, “El Guardián de la Puerta”, que eran los encargados de abrir las dimensiones para favorecer la llegada de Gozer el Gozeriano, un dios que era adorado por los sumerios en la antigüedad.

En la mitología lovecraftiana, Yog Sothoth es el dios exterior conocido como “La puerta y la llave”, porque puede abrir las dimensiones para que otros dioses, comoAzathoth, puedan manifestarse en nuestro plano.

Y si quieres leer un libro Lovecraftiano que mezcla el horror cósmico con el humor, puedes descargarte los siete primeros capítulos de Imposible pero incierto (una novela de horror có[s]mico) aquí o conseguir completo este libro que mezcla fantasía absurda con terror a lo Lovecraft en Amazon.

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También puedes leer este relato breve de terror que tiene al propio Lovecraft como protagonista.

Espero haberte aclarado la gran influencia renovadora que tuvieron los relatos de Lovecraft en el género de terror, motivo por el que ha pasado a ser, a título póstumo, uno de los grandes autores de la literatura de horror de todos los tiempos.

¿Has leído alguno de estos relatos de Lovecraft? ¿Coincides con estas influencias o piensas que son forzadas? ¿Cuál crees que es el relato más emblemático de Lovecraft? Cuéntamelo en el hilo de comentarios.

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