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Hoy hablamos del secreto del cine snuff, y trataremos de discernir qué base real se oculta detrás del mito, analizando la evolución histórica de este “subgénero del cine de terror”, de las obras de ficción, falsos snuff, que se han generado, y de los casos de muertes reales filmadas en vídeo, viendo si encajan o no en la categoría de películas snuff.

Puedes escuchar el programa en:

El secreto del cine snuff: historia y cronología de un mito

De las primeras veces que en España tuvimos noticia del cine snuff fue de la mano de Juan Ignacio Blanco Durán, el criminólogo, que fue tristemente famoso en los años 90 por ser uno de los investigadores que ayudó al padre de una de las niñas  de Alcásser, Fernando García, a intentar esclarecer si la versión oficial era real o no, atrevimiento que les valió el escarnio por parte de las autoridades, pues fueron denunciados, desacreditados y hundidos económicamente.

Blanco afirmó que una de las posibles causas o consecuencias de este caso fue el rodaje de una película snuff,hasta el punto de llegar a afirmar que le pasaron una copia que entregó al ministerio de interior, aunque posteriormente el propio Fernando García llegó a afirmar ante algún medio que aquello fue una estratagema para mantener el interés de los medios por el caso.

Aunque no hay pruebas al respecto, y hay corrientes enfrentadas entre las personas que siguen investigando este caso de forma extraoficial, debido a que, en algunas declaraciones, el señor Blanco ha cambiado la naturaleza del vídeo de snuff a un vídeo en el que se ve el cadáver de una de las niñas ya muerta y un desfile e personalidades que muestran el rostro a cámara.

Hay otra tesis de algunos investigadores que apunta a que la filmación de este tipo de actos violentos, más que para su venta ilegal a desviados, podría usarse en ocasiones para asegurarse el silencio de los implicados en pactos de las más altas instancias económicas, criptogrupos, etc. para repartirse las cotas de poder en determinados ámbitos.

De esto hasta el momento no hay evidencias claras, aunque sí se sabe de organizaciones criminales, como algunas bandas de crimen organizado, que obligan a los aspirantes a formar parte de sus filas a cometer un asesinato que ellos documentan, así se aseguran la lealtad del nuevo miembro al grupo, pues si les traiciona pueden liberar las pruebas que lo condenarían por el asesinato.

Elijas la versión que elijas, lo cierto y verdad es que desde cierto tiempo a esta parte el mito o realidad de las snuff movies sobrevuela nuestra sociedad como un ave de mal agüero.

Esta popularidad se incrementó con el estreno de películas como la española tesis, de Alejandro Amenábar, de 1996, o asesinato en 8mm, de Joel Schumacher en 1999.

Siempre he pensado que el cine de terror expresa los miedos colectivos de cada época, y parece que uno de esos miedos en los años 90 era sin duda la existencia de las snuff movies.

Pero para hablar del fenómeno del cine snuff, creo que lo primero que tenemos que hacer es acotar qué es exactamente este término.

Snuff, es un vocablo de argot inglés que literalmente significa ‘palmarla’.

Slaughter (Masacre): la génesis del cine snuff

Fue aplicado por primera vez al mundo del cine con su significado actual en 1976, dando título a la película del mismo nombre.

En principio el título original de la película era Slaughter (‘Masacre’), un film de bajo presupuesto rodado en argentina y que se inspiraba en los recientes asesinatos de la familia Manson, que se hicieron célebres por la muerte de la actriz y pareja del Roman Polanski, Sharon Tate, y de los que se rumoreaba que habían sido grabados cuando se cometían por los miembros de la secta de Manson.

En 1972, Allan Shackleton, un ingeniero de sonido reconvertido en productor de cine, compró los derechos del a película y le cambió el título por Snuff.

Al final de la película se introducía una escena de un supuesto asesinato real.

Shackleton creó una serie de bulos, escribió cartas a los periódicos, aportó documentación falsa y contrató actores para que realizaran falsas protestas en contra de su exhibición, aumentando la incertidumbre sobre la naturaleza real o no del crimen mostrado en el film, y generando el germen de la “leyenda urbana” tal y como la conocemos hoy día.

Posteriormente el tema pasó a ser recurrente en la ficción cinematográfica, principalmente con el formato de snuff film real found footage, es decir, metraje encontrado que supuestamente es real, planteándose en varias películas la posible existencia de este tipo de vídeos, siendo títulos como Tesis o A serbian film algunos de los más conocidos, aunque la que hizo saltar la liebre fue la falsa snuff movie Guinea pig: Flower of Flesh and Blood, que durante mucho tiempo fue tomada por una snuff movie real, incrementando la incertidumbre alrededor de esta supuesta leyenda urbana.

Puede afirmarse, por lo tanto, que en esencia una snuff movie es la grabación de un crimen real para su comercialización o uso lúdico, habiendo sido el crimen cometido con ese fin expreso.

Esto excluye de esta categoría, por lo tanto, vídeos como las decapitaciones de prisioneros del Daesh que circulan por internet, que responden a motivos propagandísticos y político-religiosos.

El primer antecedente real podríamos tenerlo en el vídeo  3 Guys 1 Hammer, perpetrado por los  “maníacos de Dropetrovsk”, un trío de criminales ucranianos que grabaron como asesinaban a un hombre con un martillo y un destornillador.

Actualmente cumplen cadena perpetua, pues habían matado a 20 personas más y habían ejecutado robos amano armada.

Pero, al no haber sido filmado con la finalidad de distribución comercial ni haber sido encargado por terceros para un fin lúdico, técnicamente no termina de encajar.

Luego tenemos entrevistas como la que le hicieron a Nicolas Cage en el periódico El Mundo con motivo del estreno de su película sobre esta temática, la sobrecogedora Asesinato en 8 mm:

«Pregunta. -¿Existen las películas snuff, en las que realmente se tortura y mata gente?

Respuesta. -Antes de ayer le habría contestado que no, que se trata de una leyenda urbana, un cuento admonitorio inventado por adultos para evitar que los niños se vayan de casa o para impedir su temprano acceso al sexo.

P. -¿Y qué me contesta hoy?
R .-No sólo que existen, sino que se trata de una oscura facción o subcultura terroríficamente perversa que sacrifica brutalmente a los más jóvenes».

La clave para entender el secreto del cine snuff está en noticias como esta, noticias sobre vídeos snuff pederastas como esta, publicada el Jueves, 28 de septiembre de 2000, de nuevo por el periódico El Mundo:

Desarticulada una red que emitía muertes de niños por Internet
La organización, formada por ocho italianos y tres rusos, secuestró a numerosos menores de orfanatos de Europa del Este.

“Once personas -tres rusos y ocho italianos- fueron arrestadas por la policía de telecomunicaciones italiana en colaboración con las fuerzas del orden de Moscú, en el ámbito de una investigación lanzada hace 19 meses por la fiscalía de Torre Annunziata y que ha llevado a poner bajo investigación a más de 1.690 personas. Los agentes efectuaron además más de 600 registros en toda Italia y elaboraron un mapa inédito de los pederastas de este país, entre los que se encuentran incluso 18 menores de edad.

Ilustres detenidos

En Moscú han acabado entre rejas un conocido hombre de negocios, Dimitri Victor Kuzentofv, jefe de la organización; Dimitri Valeri Ivanov, encargado del sector técnico de esta «industria» y protagonista a su vez de centenares de video-cassettes que recogían la violencia contra los menores; y Andrea Valeri Minaev, ex militar soviético, oficialmente dueño de la empresa de distribución de vídeos Tim-O-Feev Video y, en realidad, responsable para la banda de la distribución del material pornográfico solicitado a través de Internet por medio mundo.

Según los investigadores, la organización de Kuzentofv habría secuestrado en los últimos años a numerosos niños, sobre todo de los orfanatos rusos y mediorientales. Algunos de ellos estarían aún hoy retenidos en lugares que la policía rusa está tratando de localizar con la colaboración de la Interpol.

El catálogo de perversiones se cerraba con las imágenes ‘necros pedo’ en las que los niños eran asesinados durante la violencia. Antes de pagar, algunos de los italianos arrestados pidieron, en los e-mail enviados a la organización, tener la garantía de que el nino estuviese de verdad agonizando durante el acto sexual y que no se tratase de fotomontajes. Los autores rusos de vídeos de pornografía infantil fueron amnistiados en Rusia hace cuatro meses, informaron ayer fuentes policiales en Moscú.”

Tratando de desentrañar el secreto del cine snuff, hace un tiempo, a colación de los especiales sobre Deep Web que hicieron en el podcast Elena en el país de los horrorres, en uno de cuyos episodios tocaron el tema del snuff, le pasé el link de la noticia a Elena Merino, que se lo pasó a su vez a Eduardo Casas Herrer, que es un miembro de CNP encargado de los delitos informáticos, y más concretamente de perseguir los casos de pederastia, y el informó no tener conocimiento del caso, en parte también por la antigüedad del mismo, aunque no le dio mucho crédito, pero publicada por el mundo está, en una época en la que la plaga de las fake news todavía no había salpicado a los medios importantes.

Esto choca con el hecho de que una vez conocí a un experto en seguridad informática bastante reputado, un hacker, que me afirmó categóricamente que este tipo de cintas existían en la deep web, pero lo cierto que es no tengo evidencia y nunca he visto un vídeo de estas características.

Mientras me documentaba para preparar este programa, volví a encontrar una mención a esta supuesta red de distribución de Snuff en moscú.

La noticia está fechada semanas más tarde que la anterior, el 1 de octubre del año 2000, y fue publicada por el prestigioso periódico The Guardian.

se titulaba British link to snuff vídeos (La conexión británica con los vídeos snuff).

En ella se  contaba que gran bretaña estaba siendo la clave para la investigación más grande que se había llevado a cabo sobre Videos snuff de abuso a menores, dado que la policía había encontrado estos vídeos en Reino Unido, y los propietarios les habían guiado hasta Dmitri Vladimirovich Kuznetsova, un ex mecánico de 39 años de Moscú.

Este es un fragmento traducido de la noticia:

Cerca de una docena de hombres británicos ya han sido arrestados y acusados por estar conectados a las cintas rusas.

“Hemos visto algún material muy desagradable que implicaba abuso sádico de niños pequeños, pero las muertes reales en la película lo llevan un nivel más allá. Es muy preocupante” dijo uno de los policías este fin de semana.

Aunque dos hombres han sido arrestados con Kuznetsov, solo dos han sido encarcelados por las autoridades moscovitas, solo uno de ellos continúa entre rejas. Dimitri Ivanov fue sentenciado a 11 años por participar en los abusos filmados. Los otros fueron liberados por una amnistía que trata de reducir la sobrepoblación de las cárceles rusas.

De nuevo se mencionaba que la red tenía conexiones con Alemania, Italia y Gran Bretaña.

Tratando de esclarecer el asunto, volví a apelar a la amabilidad de Eduardo Casas Herrer, que revisó la noticia.

El miembro del CNP me comentó que si esos vídeos hubieran tenido la difusión de la que habla la noticia alguno les habría llegado a ellos, y que no constaba información en la interpol sobre el hecho, ni había aparecido jamás en ninguna de los cientos de investigaciones sobre pederastia que había realizado.

El investigador y policía español afirmó que la única información que había encontrado sobre kutnezsov era una condena de 3 años por producción de pornografía infantil, pero ninguna por participación en delitos de asesinato, que conlleva penas mucho más graves.

Su conclusión es que los investigadores debieron confundir los vídeos en los que aparecerían simulaciones de muertes, que si son abundantes dentro de este tipo de material, con vídeos de muertes reales, lo que parece reforzado por el hecho de que no hubiera actualizaciones posteriores de esta noticia.

Sin embargo, a pesar de esto, algunos medios independientes de habla inglesa, que piensan que han descubierto el secreto del cine snuff, siguen publicando noticias sobre el tema, como la web de noticias Indimedia o Scoop que publicaron la noticia 1000s women murdered for snuff movies, firmada por Charles Darnay, que probablemente sea un seudónimo, porque corresponde con el nombre de uno de los personajes de la novela de Dickens historia de dos ciudades.

En este artículo el autor afirma que la industria del snuff mueve miles de millones de dólares, basándose en la existencia de la red rusa que hemos citado antes, y vincula esta industria con la desaparición de mujeres en Guatemala, Júárez y Chihuahua. pero no aporta ninguna prueba o evidencia de ello, y, de nuevo, sigue sin aparecer ni siquiera una copia de estas películas.

En 1996 Yaron Svoray,  publicó su libro Gods of death, y este libro es clave para entender el secreto del cine snuff.

Narra los viajes de este exmilitar israelí, detective y activista en contra de los neonazis, en su intento de elucubrar la realidad tras el mito, comenzando por la capital mundial de la prostitución,  Bangkok.

Sus pasos le guiaron a Nueva york, donde afirma haber visionado un vídeo de estas características, y posteriormente a Belgrado, donde un productor de cine porno llamado Stephan Tomasovitch  le proporcionó una cinta que recogía  violaciones, masacres y ejecuciones atribuidas a los soldados contra las mujeres de sus enemigos en la guerra entre servios y croatas.

Básicamente la conclusión a la que llegaba es que le daban cámaras a soldados en guerras de áfrica o del este de Europa, concretamente en la guerra de los Balcanes que tuvo lugar en la antigua Yugoslavia,  para que grabaran las muertes y violaciones en directo para clientes americanos y europeos.

Otro indicio perturbador a este respecto viene de unas declaraciones del el ex bajista de la banda de rock Scorpions Ralph Riekermann, que en el año 2012, en un fragmento de un programa del canal TMZ, cuando le preguntaron si iba a fiestas fetichistas, dijo que no, pero admitió que una vez asistió a una.

Concretamente, declaró.

Fui una vez a una en la que vi cosas realmente malas. De hecho creo que mataban gente allí. Pagaban alrededor de 100 mil dólares para ver a gente…
Como se atrevió a terminar la frase, el entrevistador le preguntó: ¿Para ver gente ejecutada? A lo que Riekermann contestó:
No estoy bromeando.  Y fui a otra donde literalmente vi lo más asqueroso. Quería vomitar.

Dejo link al vídeo donde la estrella del rock afirma esto:

En junio de 2015, tres años después de que el fragmento se emitiera en la televisión, Riekermann usó YouTube y lanzó un comunicado oficial en el que  renegaba de estas fiestas:

Hola, soy Ralph Riekermann, antiguo bajista de los Scorpions, y quiero hablaros del videoclip que sigue emitiéndose en Youtube y en internet acerca de mí supuestamente asisitiendo fiestas snuff.

Lo que vísteis en TMZ es un fragmento de una entrevista de 25 minutos que ha sido totalmente sacado de contexto.
Lo cierto es que acabé en una fiesta de sadomasoquismo, que no me interesa en absoluto, porque no es mi rollo, no me gusta, y cuando el anfitrión vio que me marchaba me llevó al sótano, sin que yo supiera qué estaba pasando allí, que tenía múltiples habitaciones, y cuando dije en la TMZ que fui a otra me refiero a otra habitación, no a otra fiesta o a otro evento.

Me refiero a otra habitación que me enseñó, una después de otra, creo que en total vi tres, y realmente me repugnaron, y salí corriendo por la puerta con la cara lívida, entonces es cuando él me detuvo y empezó a contarme sobre las fiestas snuff, y, por supuesto chicos, si alguna vez hubiera estado en una fiesta snuff, ved de nuevo el vídeo de TMZ, nunca habría dicho “creo que mataban gente allí”, que es lo que dije, habría dicho “fui testigo, vi gente siendo asesinada”, que no es en absoluto lo que estoy diciendo, dije, “creo”, porque vino de una tercera persona que me explicó una parte de todo lo malvado que existe, así que, chicos, haceros un favor y no seáis engañados por un montaje hecho de forma inteligente. Que no os engañe la gente de TMZ que hacen millones tergiversando algo que las celebridades dicen mediante la edición de vídeo, haciéndolos parecer malos, eso es a lo que se dedican. Ellos te muestran un choque de trenes, así es como se hacen ricos. Me encantaría que liberaran al público el metraje real, que era de 25 minutos, para que vieran el buen mensaje que estaba intentando transmitir y como lo han vuelto en mi contra y, por supuesto, de acuerdo, si alguna vez hubiera estado involucrado en cualquier tipo de fiesta snuff, ya sabéis, cualquier tipo de actividad , ¿no creéis que habría habido una investigación del FBI, una investigación policial o algún tipo de titular en las noticias acerca de ello o algo, pero, quiero decir, esto no era el vídeo de broma de TMZ, ¿de acuerdo? Si lo veis de nuevo con una voz de mickey mouse de fondo. En cualquier caso, chicos, gracias por ver esto y espero que aporte algo de claridad y libertad a vuestras mentes y espero que la próxima vez nos veamos en unas circunstancias un poco más positivas.

Otro famoso que puso su granito de arena para la popularización del supuesto mito del cine snuff fue charlie Sheen.

Charlie Sheen vio la película “Flower of Flesh and Blood” (Flor de Carne y Sangre) durante una fiesta en la casa del también actor Chris Gore y la confundió con una película snuff, por lo que se contactó con el FBI para denunciar este material.1 Ya hablamos de esta película, que pertence a la serie Guinea pigs, en el programa sobre cine de terror prohibido.
Tras su investigación, el FBI no encontró evidencia de la existencia de cintas snuff.

Como siempre, la parte más legendaria de este asunto se ha alimentado de mentiras y medias verdades.

El compañero de fechorías del asesino en serie Henry Lee Lucas, en el que se basa la película Henry: retrato de un asesino, Ottis Toole, declaró a la policía que tenían una relación con una secta satánica, para la cual los dos asesinos secuestrarían niños, con los cuales se llevarían a cabo sacrificios rituales, pornografía dura e incluso películas snuff, pero la policía, una vez más, no encontró pruebas de la existencia de dicho grupo organizado.

Otro de los bulos que han alimentado la leyenda del snuff es el caso de Peter Scully, un pederasta que fue detenido en 2018 por tráfico de personas y violación. Scully creó en la isla de mindanao, en Filipinas, la empresa No Limits Fun, que comercializaba en la deep web vídeos de pornografía infantil, y uno de ellos Daisy’s destruction, en el que una niña de 18 meses era abusada y torturada, ha pasado a formar parte de la leyenda del snuff.

Y, aunque el vídeo es real, la niña, que Scully tenía secuestrada, no murió, y actualmente está viva, por lo que no estamos hablando, aunque muchos intenten venderlo así, de un vídeo snuff.

Aunque este monstruo sí que mató a una de las niñas después de abusar de ella, y una de sus colaboradoras afirma que se filmó mientras la ejecutaba, pero no hay evidencias de este vídeo ni de su comercialización, pero es cierto que en octubre de 2015 la habitación donde se hallaba el ordenador de Scully y las pruebas del caso ardió, y se sospecha que fue un incendio provocado porque Scully sobornó a un miembro de la policía filipina, que es altamente corrupta, para que lo hiciera.

Fred Vogel, experto en maquillaje y efectos especiales y director de películas ultraviolentas, también contribuyó a la expansión del mito, al ser arrestado en un arepuerto de Canadá, cuando acudía a un festival de cine en este país, por llevar en su equipaje copias de una de sus películas de la serie de falsos snuff August underground, que los agentes de aduanas confundieron con cintas snuff reales, pero los cargos fueron retirados cuando demostró que se trataba de una película de ficción.

Todos estos acontecimientos han hecho que la se genere toda una mitología sobre el cine snuff basada en rumores que no han sido demostrados, como el que afirma que David Berkowitz, el asesino en serie conocido como ‘el hijo de Sam’, filmaba los numerosos crímenes que cometía y que, más tarde, distribuía las terroríficas cintas por la secta norteamericana Iglesia de Satán, llegando a afirmar que vendió la grabación de uno de sus asesinatos, concretamente el de Stacy Moskowitz, a un empresario de Brooklyn, que atesoraba una enorme colección de cine pornográfico a la que quería añadir un vídeo snuff.

En cambio, Charles Balun, distribuidor de la mencionada Guinea Pig, es de los que piensa que lo más cercano a las snuff-movies serían autopsias y grabaciones de la policía que recogen muertes violentas.

En el programa de Onda Cero Cataluña, La Boira, Alex García recogió las declaraciones del investigador Manuel Carballal que admitía que, a pesar de que todas las cintas snuff que le habían pasado habían acabado siendo falsas, el estaba convencido de que existía una industria internacional para este tipo de cintas.

En el mismo programa el periodista Luis Carlos Campos, que es el responsable de la web algo flichornosa contraperiodismo Matrix, afirmaba que había estado intercambiando emails con una psicópata Belga asesino en serie y líder de una logia satánica, en los que contaba que habían secuestrado a una madre y una hija para hacer una cinta snuff, pero claro, según el periodista, no llegó a tener la cinta, solo fotos, y, de nuevo según él, lo denunció a la policía, pero nadie le ha hecho caso.

Personalmente, por las publicaciones de otros temas que he visto de este periodista, le concedo poca credibilidad, puesto que también ha declarado que el SIDA es mentira, y cosas así…

Otro rumor, porque no se puede confirmar, es el de la gente que afirma que en el mercado de Tepito de ciudad de México se pueden comprar vídeos snuff,

Algunas fuentes afirman que el caso Dutroux fue desvelado por el diputado Belga, Albert Mahieu, quién escuchó hablar  por un viejo conocido suyo, de la esixtencia de un vídeo snuff y le reveló que en él se podía reconocer a 10 ó 12 personas con altos cargos políticos, incluso algún miembro de alto rango del Vaticano.

Un testimonio interesante es el del productor de cine Mark L. Rosen, responsable, entre otras de la producción de éxitos como blacula o crepúsculo: luna nueva, que, en el documental Snuff: A Documentary About Killing on Camera Review contaba dos ocasiones en las que creía haber estado ante un verdadero vídeo snuff.

Rosen contaba que en los años 70 tuvo un encuentro con un señor filipino que le ofreció una cinta prometiéndole que no había visto nada igual en el negocio del entretenimiento para adultos.

Rosen afirma que la  cinta mostraba a una mujer que era víctima de violencia sexual y que, finalmente, era degollada.

en el documental Rosen afirma que aquella cinta le impactó y que el piensa que era un asesinato real.

Hay que tener en cuenta que Rosen es productor ejecutivo del documental, lo cual es un dato significativo.

En la otra historia Rosen hace referencia a un anillo de pornografía infantil ruso que vendía a los clientes en Italia e Inglaterra, es decir, el caso que hemos mencionado anteriormente, y lee la supuesta transcripción de la conversación entre un cliente y el lider de esta banda mafiosa de pornografía ilegal.

Quizá, la única snuff movie, en sentido estricto, que existe, se la debemos a Luka Magnotta, un ex prostituto y ex actor porno canadiense que el 25 de mayo de 2012 subió a un portal de vídeos gore un vídeo con el título “1 lunático, 1 picahielos”, en el que asesinaba y descuartizaba al estudiante chino Jun Lin,, tras lo cual envió por correo los miembros de la víctima a la sede de los principales partidos políticos canadienses.

El vídeo estuvo 5 días en línea hasta que alguien informó a las autoridades.

El asesino huyó y finalmente fue detenido en Berlín un mes después.

Aunque se trata de otro asesino que se graba a sí mismo y que solo busca notoriedad, y que además es tan imbécil como para hacerlo público, el hecho de que  subiera el vídeo a un portal con un fin lúdico, aunque lo hiciera de forma gratuita, haría que encajara dentro de la definición de vídeo snuff,  pero vemos que corresponde más un hecho puntual de un asesino impulsivo e insensato.

Algunos afirman que las nuevas tecnologías han potenciado el comercio de este tipo de contenidos gracias a la existencia de de herramientas como la deep web (web profunda), a la que cualquiera puede acceder instalando el navegador Tor, y que, entre otros usos no tan negativos, permite la existencia de páginas web no indexadas en las que se comercia con este tipo (y otros muchos más) de bienes (aunque sería más adecuado llamarlos males) y servicios y ilegales.

La existencia de monedas virtuales, como los bitcoins, favorecen aún más este comercio al evitar la trazabilidad de las transacciones.

Sin embargo, es este propio acceso a la tecnología lo que hace que la existencia del cine snuff, a día de hoy, no tenga sentido.

Actualmente tienes acceso a vídeos de muertes y torturas en directo gracias a los funestos vídeos del ISIS que circulan por la web, vídeos de la guerra de Chechenia, y toda clase de atrocidades.

Y para los clientes sería muy difícil, con los efectos especiales digitales y prostéticos tan avanzados que hay, salvo que le dieran alguna muestra física del cadáver, evitar que le timaran.

Por lo tanto, puede que entre los 70 y los 90, cuando cundió el mito, si tuviera sentido porque la difusión del material audiovisual no era tan fácil, ni tan fácil su falsificación, y puede ser que, tal y como apunta el vídeo de  Yaron Svoray, algunos sádicos con dinero pagaran por obtener vídeos de los crímenes de guerra, pero a día de hoy esta opción no tendría mucho sentido, puesto que estos vídeos ya se difunden de forma gratuita por la red, tanto por la surface como por la deep web, tanto vídeos del ISIS como los de los narcos mexicanos.

Cosa distinta sería que algún potentado tuviera gustos muy concretos para su sadismo, y exigiera una escena con una persona de una característica determinada que cumpliera su fetiche, y pagara a alguien para que se lo consiguiera, pero dudo mucho que se comerciara a escala masiva con este tipo de películas.

Se trata de un mercado con un público objetivo muy limitado y con un gran coste y riesgo de producción, aunque los precios que se pagarían por su exclusividad podrían hacerlo rentable aunque la producción fuera reducida.

El hecho de que existan parafilias como el sadismo mayor y trastornos como la psicopatía, si se combinan con personas de alto poder adquisitivo, podría hacer que en fiestas fetichistas muy exclusivas se grabaran torturas y asesinatos, y puede que incluso se vendieran, pero siempre dentro de un ámbito muy privado, no como una industria masiva.

Personalmente, pienso que profundizando en el mundo de la subcultura del sadismo se podría ahondar en el secreto del cine snuff.

Por explicarlo de forma simplista, el psicópata sádico pobre tiene que salir a la calle para conseguir sus víctimas, pero, ¿qué pasaría si una persona con medios, poder y contactos, tuviera esta misma parafilia? ¿No se daría el gusto?

Y, dado que estos trastornos no entienden de raza, sexo, o condición social, estamos ante un escenario posible que tendría muy pocas posibilidades de salir a la luz.

Ejemplos del pasado, como los crímenes de Erzsébet Báthory o de  Gilles de Rais son claves para entender el secreto del cine snuff y demuestran que este tipo de perversiones han existido, y durante mucho tiempo quienes las perpetraban quedaron impunes por su condición social, hasta que los hechos fueron realidades innegables, y aún así, en algunos casos, consiguieron penas más laxas que las que se aplicaban en la época.

Y a quienes estos ejemplos les parezcan lejanos en el tiempo, que lean un poco sobre el escándalo del fallecido Jimmy Savile, que murió en 2011, conocidísimo presentador del la BBC que durante toda su vida estuvo abusando sexualmente no solo de menores, sino de enfermos que eran tratados en los hospitales de los que él era benefactor, con el conocimiento de cierta parte de las élites sociales y del mundo del espectáculo.

En 2014, se descubrieron 103 casos de necrofilia por parte de Jimmy Savile. La celebridad tenía acceso gratuito a la morgue del Hospital Leeds General Infirmary y a otros 28 hospitales.

Si bien la viculación de las películas snuff al mundo del satanismo parece tener poca base, su vinculación a las redes de pedofilia sí que presenta visos de ser algo más cierto.

Otro de los argumentos en contra de su existencia es el hecho de que en varias ocasiones se hayan ofrecido recompensas millonarias a quienes pudieran aportar una de estas cintas, y nunca se ha dado el caso.

Aunque, a este respecto, cabe pensar que, quizá, quienes pudieran aportar una no lo hicieran por miedo a las consecuencias legales, aunque, ¿ser poseedor de una de estas cintas estaría tipificado como delito si no se ha participado en los hechos, o hay un vació legal al respecto? Por supuesto, si la persona que posee los originales estuvo implicada en el proceso de su producción, también tendría razones legales para no entregarla, por muy grande que fuera la recompensa, salvo en España, claro, que ya sabemos que los crímenes prescriben con el paso del tiempo, con lo que, pasado cierto periodo, incluso el mismo asesino podría haber aparecido sin que ello tuviera consecuencias legales para su persona.

El hecho de que ningún cuerpo de seguridad haya requisado, según parece, una de estas cintas, iría en contra de esta hipótesis, aunque la existencia de noticias como la que hemos leído de El mundo abren una puerta pequeña pero muy inquietante a la incertidumbre.

 

Música del espisodio El secreto del cine snuff

 

 

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