Puede parecer una perogrullada, pero, ¿qué significa vender un libro en amazon?

Para ilustrarlo tomaré como ejemplo mi primera incursión en KDP, que es un programa promocional que pone amazon a disposición de los autores para que pudan hacer promociones gratuitas de su libro.

El pasado 24 de octubre hice una de estas promociones con el ebook de terror “Cuatro caminos hacia el Hades”, que alcanzó el nº 1 en descargas gratuitas de ebooks de terror en dicho portal.

A día de hoy, el libro se encuentra en el 86 del top 100 de ebooks de terror en amazon.

Reitero pues, mi pregunta, ¿qué significa vender un libro en amazon?

No hablo del valor monetario de la venta, dado que varía mucho, y en mi caso, por ejemplo, no es cuantioso, dado que los precios en los que nos movemos los aficionados (entre los que me incluyo) y escritores profesionales desconocidos no suelen ser muy elevados, más bien diríamos que estamos llegando al fenómeno de Literatura low cost, aunque en este ámbito el epíteto low cost no sea equivalente a tortura china o “Tómbola el cubo” con alas, como lo es cuando compramos un billete de Ryan air.

Me refiero al hecho de que, aunque no lo parezca, vender un libro, aunque sea uno solo, en este portal, es un gran logro. Para ello tenemos que relativizar cifras.

Tal como se puede ver en esta captura, que es de este mes, en la tienda kindle de amzon.es contamos con un total de 1.568.362 ebooks, esto sin contar con los libros en papel.

Tan sólo en la categoría de Terror, fantasía y ciencia ficción, el usuario dispone de 2.255 títulos entre los que elegir, no sólo títulos de escritores desconocidos, sino títulos de primeras espadas de las Grandes Editoriales.

De hecho hay autores que suben sus libros y pasan meses o incluso un año sin hacer una sola venta.

A esto debemos añadir que estamos en el tiempo de la piratería, y en un país en el que un gran porcentaje de la población se abriría las venas muy leeentamente con una botella rota antes que tener que abrir un libro.

Por lo tanto, los escritores que, sin el apoyo de una editorial, aunque sea a base de quemarse las pestañas haciendo promoción online, consigan, aunque sea una venta, deberían reconocer su valor simbólico, y sentirse ufanos como el espermatozoide que, entre todos sus compañeros de corrida, consigue fecundar el óvulo (es solo un símil algo exagerado, no me vengan ahora con el dato de que hay 20.000.000 de espermatozoides por gota de semen…).

No digo que signifique ni que uno sea un nobel de las letras, ni siquiera que vaya a hacer dinero con esto, tan sólo que hay que saber relativizar el valor de las cosas.

Así que a todos los que os habéis embarcado en esto de la escritura, ¡ánimo!, saboread cada pequeño éxito dándole el valor que se merece, porque como dijo Lao Tse:

“Un viaje de mil millas comienza con el primer paso.”

En otro orden de cosas, y para dotar de un poco más de contenido a esta entrada, que habrá quien califique como un banal ejercicio de autobombo, a mi me gusta más el birimbao, qué le vamos a hacer (así que por favor, maledicentes, denomínenlo autobirimbao si optan por despotricar) tan sólo comentar que el regalito de la próxima semana será un relato inédito y bastante gamberro, que de hecho deja a “Historias que no contaría a mi madre” al nivel de un cuento infantil de Dora  Exploradora. Digamos que es algo más Punk, y toca algún tema tabú (o unos cuantos).

No es apto para gente sin sentido del humor.

Os adelanto su título: De la enternecedora historia de su Mami y Manolito.

incluiré el texto en la entrada, y también lo pondré en pdf para descarga directa.

Y poca cosa más, tan sólo comentar que ya van 20.000 palabras escritas de la segunda parte de Historias que no contaría a mi madre, o lo que es lo mismo, cuatro capítulos.

En cuanto sea posible colgaré un adelanto.

De momento os dejo solo este fragmento, que es acorde con la fecha. No os asustéis, también habrá humor y personajes delirantes:

Aquella oscura masa tan sólo podría recordar a un perro por analogía, dado que tenía un cuerpo alargado que reposaba sobre cuatro extremidades; ahí terminaba toda coincidencia con cualquier criatura de este mundo. También podría haberse pensado en un animal al que hubieran vuelto de dentro hacia fuera, estando sus órganos y entrañas pulsantes y rezumando fluidos donde debería estar la piel, mostrando sus inquietantes y antinaturales características. Aquí y allá podían verse láminas o fibras alaragadas de lo que podrían haber sido huesos y cartílagos, pero era imposible determinar si se trataba de un endo o un exoesqueleto, dado que la extraña apariencia del ser y la imagen borrosa y cambiante que ofrecía parecían desdibujarse y redibujarse conforme se desplazaba en el espacio. A pesar de la dificultad para determinar en su anatomía rasgos distinguibles, de alguna forma conseguía transmitir, no ya un sentimiento o una expresión, sino una profunda vibración de agresividad que hacía que el organismo se viera envuelto en sacudidas  de ese miedo atávico e irracional que activa los instintos más básicos de supervivencia ante un depredador.

Y con todo esto tan sólo me queda desearos un feliz Samahin, y cuidado con los epíritus que andarán sueltos por ahí esta noche…