Como sabes si eres asiduo/a al blog,  en anteriores ocasiones publiqué una serie de microrrelatos titulada limpieza dental.

La  primera parte la escribí para el concurso de Wattpad Wattvampiros, y decidí continuarla por diversión.

Puedes leer las diferentes partes aquí: parte 1, parte 2, parte 3, parte 4.

Celebrando que estamos en la úlitma semana de octubre, para ir creando ambiente, hoy te traigo un “episodio especial de Halloween”.

Vamos, miedica, entra. Ya sabes que si no entras pierdes la apuesta, ¿verdad?

¿Te da miedo este edificio en ruinas y todavía no te he contado la historia?

Pues vas a flipar.

Siéntate y escucha.

Eso, enciende la vela, que si no, no vemos nada. A ver quien pasa por la calle, no sea que nos vaya a ver la policía…

Estas paredes desconchadas que ves ahora, este suelo lleno de escombros, formaban parte de una clínica dental, una clínica que tuvo que cerrar por un siniestro motivo.

Se dice que el doctor que la llevaba era un asesino, que dormía a sus víctimas y las desangraba, para luego beberse la sangre.

¿Que en España los dentistas solo ponen anestesia local? ¿Y tú qué sabes? ¿Acaso eres médico?

En fin. Como iba diciendo, el doctor loco mataba a las víctimas, se bebía su sangre y las tiraba al río. No se sabe bien que pasó, unos dicen que huyó, pues temía ser descubierto. Otros, que un familiar de las víctimas vino y le prendió fuego, esparciendo sus cenizas por la clínica para que quedara maldita.

Lo cierto es que, después de su desaparición, varias personas intentaron montar negocios en el local, pero todos fracasaron. Todos decían que se oían lamentos y gritos en la noche, que se veían sombras, sobre todo en la noche de Halloween…

¡BUUUUHHHHH!

¿Qué, no te asustas? Bueno, ven conmigo, en la siguiente habitación..¡AY!

Mierda, he pisado algo. ¡Cómo duele! ¡¿Quién coño habrá dejado aquí un tablero con un clavo oxidado?!

¡Ostras, mira como me sangra el pie! ¡Mira mira mira! ¡El suelo está absorbiendo la sangre! ¡Parece que se mueve! ¡Qué asco! Está supurando pus negra. Apesta.

Oye, ¿dónde vas? No corras. ¡No me dejes solo aquí!

¡Joder, qué rápido! Y yo cojo.

¿Ho-hola? ¿Hay alguien ahí?

¿Quién es usted? ¿De dónde ha salido?