IMagen de cabecera artículo la casa de la loca

Nature Library

Puedes conseguir el libro completo aquí.

Introducción

Por si alguien aterriza de nuevas, recuerdo de que va esta sección.

Se trata simplemente de estudiar los temas relacionados con el misterio y lo paranormal desde el punto de vista de una persona cualquiera.

¿Hasta que punto se pueden investigar sin ser un experto?

¿Es posible llegar a tener una experiencia con lo extraño?

¿Se dan estos fenómenos en nuestro entorno cotidiano, entre la gente de nuestro ámbito social?

El que la mayoría de mis intentos de investigación de lo oculto se dieran desde mi llegada a Sevilla tiene una explicación.

La disponibilidad de tiempo y de medios gracias a mi trabajo, que fue el principal motivo de que fuera a vivir a la capital Hispalense, así como más años de experiencia vital, no sé si llamarlo madurez, que me dieron la seguridad suficiente para lanzarme a intentar sufrir en carnes propias estas experiencias, a pesar de que pudiera parecer una extravagancia.

También fue clave contar con almas afines que secundaran mis propuestas, y, sobretodo, un regalo que me hicieron por navidad.

Dicen que las casualidades no existen, yo no lo sé, pero no deja de resultarme curioso que, en mi primera mudanza en Sevilla, fuera a parar a un bloque de pisos que estaba justo enfrente de el nº 100 de la calle Pagés del corro.

Cual fue mi sorpresa, cuando continué leyendo el libro, al enterarme de que justo enfrente de mi casa había estado el cine Fantasio, uno de los enclaves supuestamente encantados más famosos de Sevilla.

Todas las mañanas, cuando salía del bloue, una de las casas de enfrente, que parecía estar deshabitada, me miraba con sus ventanas sin luz, ojos muertos que me invitaban a penetrar en sus misterios.

Pero como no tenía la llave, no pudo ser.

Aunque revisitando hoy el lugar, el aspecto del edificio no puede ser más lozano.

cine fantasio en la actualidad

Pienso que fue esta cercanía con el misterio y a la vez la frustración de no poder aprehenderlo, la que me condujo a una de las primeras investigaciones, si es que se puede llamar así, que realicé en tierras Sevillanas.

La casa de la loca

Camino del pueblo de Palomares del Río existe un antiguo cortijo medio derruido, en el que, según cuentan las gentes, Gabriela Ciaurriz, hija del señorito de turno, fue encerrada para como castigo a sus devaneos amorosos con el hijo del guardés del cortijo.

Otra vertiente de la leyenda afirma que la muchacha tenía una enfermedad mental, y que los padres la mantenían encerrada por vergüenza.

Según se cuenta, pasó su vida encerrada entre las paredes del mismo, y al final de sus días, cuando sus padres ya habían fallecido, murió sola y desatendida.

Desde entonces hay testimonios de personas que dicen haber visto a una mujer mayor de pelo cano y ropas oscuras asomarse a las ventanas del edificio o vagar entre sus estancias.

De acuerdo con el libro de José Manuel García Bautista y Jordi Fernández Cabrera, Guía secreta de Sevilla: Casas encantadas y apariciones, en la casa se han grabado sicofonías que dicen “estoy muerta” y “te espero en el pozo”.

Según el libro, cerca de la casa hay un pozo, cegado a día de hoy.

Sin embargo se sabe que el cuerpo de Gabriela está enterrado en el cementerio del pueblo.

Por lo tanto, nunca sabremos si los amantes se veían junto al pozo o en el interior de una fábrica de chopped.

Pero la historia tenebrosa de esta casa no termina ahí.

Tal y como podéis leer en este artículo.

En 2010 un drogadicto apodado “El chato” fue asesinado por su compañero de juerga, que no tuvo otra cosa que matarlo a martillazos para, posteriormente, aplastarle la cabeza con una piedra.

Se sospecha que se debía a los celos por haberse acostado la víctima con una prostituta que también se hallaba en la escena del crimen.

Se ve que el agresor  no tenía muy claro el concepto de “prostituta”.

A Alemania… Perdón. A palomares…

Pues resulta que, repasando la secuencia de la película Casino Royale, que os comentaba en otro articulo, no era David Niven el que se montaba en el taxi, sino que era Joanna Pettet, y el destino que pedía era Berlín.

Que traicionera es la memoria a veces…

Datos irrelevantes aparte, un día de principios de verano nos montamos en el coche al atardecer y nos dirigimos a la tenebrosa casa.

hacia la casa reducida

¿Se pueden investigar los supuestos fenómenos paranormales?

Mi respuesta es sí.

Pero hay que ser paciente, usar un protocolo, y tener medios.

Todo lo opuesto a como realizamos nuestra investigación.

Por supuesto, si estoy tan convencido, me podrías preguntar:

¿Entonces por qué no los investiga la ciencia y por qué no hay evidencias de su existencia?

Vayamos por partes.

1. En primer lugar, investigar este tipo de fenómenos es muy complicado.

Lo primero que se necesitaría, para hacer una investigación con garantías, sería un equipo multidisciplinar, constituido por físicos, arquitéctos, a poder ser geólogos, psicólogos (en el caso de que haya testigos o personas involucradas) y expertos en telecomunicaciones.

¿Por qué?

Porque es necesario descartar que los supuestos fenómenos se deban a efectos de las aguas subterráneas, particularidades de la estructura de los edificios, interferencias de radiaciones que provengan de fuentes cercanas, fraude por parte de los testigos del suceso, etc.

Para grabar sicofonías y analizarlas hay que tener un gran dominio de las nuevas tecnologías, etc.

Además, estos sucesos son muy infrecuentes.

Son muy desagradecidos por su naturaleza esquiva. Podemos pasarnos años investigando antes de obtener alguna experiencia que no pueda ser explicada por una causa normal, es decir, una experiencia inexplicada (que no inexplicable, porque estoy convencido de que en un futuro la ciencia les dará una explicación).

Esto hace que muchas personas se aburran con el paso del tiempo y se dediquen a otras cosas más productivas, como el aliño de pepinillos, el patchwork o e punto de cruz.

2. No interesa

Para investigar con garantías haría falta material como cámaras de infrarrojos, cámaras digitales, medidores de campos magnéticos, grabadoras, ordenadores, etc.

Sin embargo, los recursos para las investigaciones suelen destinarse a cuestiones a las que se pueda sacar una rentabilidad económica.

Además, desde el punto de vista académico no interesa, dado que los fenómenos no son reproducibles en laboratorio, por lo que, al no poder ser reproducidos por otros equipos de científicos, no quedarán validados, por lo que no aportarán ningún prestigio a sus investigadores, y lo que seguro que sí les aportarán será un gran rechazo y desprestigio dentro de los sectores de la comunidad científica más ortodoxos.

Sin embargo, esto no impide que algunos científicos dediquen su tiempo libre a estas investigaciones.

Algunos grupos de investigación, como por ejemplo el grupo Hepta, tienen entre sus filas a físicos, por ejemplo, que investigan estos temas por puro interés personal.

¿Pero, y un aficionado cualquiera que no disponga de estos medios, puede investigar?

Al menos puede intentarlo.

En primer lugar puede recabar toda la información bibliográfica que encuentre sobre el sitio.

En segundo lugar puede investigar a personas de la zona, buscando potenciales testigos.

Otra línea de investigación a su alcance es investigar in situ el lugar.

Siempre que se vaya a investigar este tipo de sitios es preferible ir de día.

¿Por miedo a los fantasmas?

Pues no.

Normalmente suele tratarse de edificios abandonados, por lo que es recomendable ir con luz del día para hacer un reconocimiento del lugar, puesto que puede guardar muchos peligros, como caídas, desprendimiento de partes de la estructura, tropiezos con escombros, etc.

llegando a la casa reducida

Debido al estado del edificio, es posible que haya zonas a las que solo se pueda acceder con seguridad de día, porque haya que trepar, por ejemplo, como fue nuestro caso.

peligro de caída reducida

También es bueno asegurarse de que no hay extraños en el lugar que nos puedan dar sorpresas desagradables, porque no hay que olvidar que no es a los muertos a quienes hay que temer, sino a los vivos.

¿Y una vez allí, qué hacer?

Pues hay dos cosas que gracias a las nuevas tecnologías casi cualquiera puede hacer.

En primer lugar, un barrido fotográfico de toda la zona, puesto que a veces se pueden fotografiar anomalías.

escalando con orbs reducida

En el caso que nos ocupa obtuvimos esta magnífica foto con lo que podrían ser orbs, aunque a priori pudieran parecer burbujas de gases anales liberadas por el esfuerzo trepador.

Como ya expliqué en este otro artículo, se descarta que sean partículas de polvo puesto que son transparentes, mientras que el polvo, al ser una partícula sólida y opaca, no deja pasar la luz sino que la refleja.

Lo que no podemos garantizar es que no se trate de partículas de humedad, porque no llevábamos un higrómetro para medir la humedad atmosférica.

Era verano, en Sevilla, que no se caracteriza por ser precisamente húmedo, pero no podemos afirmar nada, por ser terreno de conjeturas.

Dentro de la casa pudimos comprobar como estos lugares abandonados despiertan los bajos instintos artísticos de las personas.

posible portada reducida

Conforme la noche iba cayendo, la casa se tornó más siniestra, siendo un buen caldo de cultivo para la sugestión, por qué negarlo.

interior siniestro reducida

Lo segundo que hicimos fue intentar grabar sicofonías.

Intentamos localizar el pozo, por pensar que podía ser un punto de especial interés, pero nos fue imposible debido al estado de la casa. La maleza nos impidió acceder a la zona en la que pensábamos que podria estar el pozo.

imposible encontrar el pozo reducida

Para ello encendimos la grabadora de un móvil, hicimos la pregunta clásica “hay alguien aquí”, y nos alejamos unas decenas de metros durante unos minutos, para no hacer ruido que se interfiriera con la grabación.

Como era de esperar no se grabó nada, más allá de nuestros pasos alejándose, y unos minutos de silencio nocturno.

¿Pero, existen las sicofonías?

Yo pienso que sí.

Hay quien dice que son grabaciones de interferencias con emisoras de radio, o ruidos de los alrededores que nosotros no captamos pero que las sensibles grabadoras digitales sí.

Sin embargo esto se puede descartar de varias formas.

En primer lugar, hay veces que la sicofonía es una respuesta inteligente relacionada con nuestra pregunta o con la historia del lugar.

Si bien esto no es concluyente 100%, sí es cierto que si se analiza el perfil de sonido de la sicofonía, un técnico de sonido experto os podrá decir que todas las sicofonías tienen algunas características en común que las hacen reconocibles, como el uso de unas frecuencias determinadas, la presencia de un chasquido inicial, etc., pero son detalles demasiados complicados para los que somos profanos en la ingeniería de sonido.

Incluso se ha llegado a comparar el perfil de voz de personas difuntas con el obtenido en sicofonías, porque se sospechara que podían estar relacionados, obteniéndose asombrosas coincidencias.

No hay que olvidar que este tipo de peritajes que comparan perfiles de voz puede ser utilizado en algunos países como prueba de culpabilidad en un juicio.

Pero hay otra forma de objetivar la veracidad de una sicofonía.

Para ello se introduce la grabadora en una cámara anecóica de Faraday, que es un recipiente aislado de tal forma que ninguna vibración puede entrar en su interior.

Si alguna vez te han hecho una audiometría, la cabina insonorizada en la que te meten es una cámara anecóica.

Para reforzar la seguridad, se puede dejar una grabadora fuera de la cámara, al lado de esta.

Hay investigadores que afirman haber obtenido grabaciones en la grabadora que estaba dentro de la cámara anecóica, y nada en la que estaba fuera.

Esto descarta por completo que se trate de ruido ambiente o de interferencia alguna, porque debería haberse grabado también en la grabadora que estaba en el exterior.

Tras recoger los móviles y comprobar que nuestras grabaciones habían sido infructuosas, nos fuimos, que ya era tarde y empezaba a hacer algo de frío, a pesar de la estación en que nos encontrábamos.

Dejamos atrás la tenebrosa casa, en mi caso algo sugestionado aunque, por suerte, cuando llegué a casa pude dormir sin tener pesadillas con ancianas siniestras encerradas en cortijos.

la casa por la noche reducida

Una vez más, el misterio se nos había escurrido entre los dedos.

¿O no?