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La historia de Sevilla es rica en relatos sobre fantasmas y aparecidos, pero, ¿conoces uno de sus casos más famosos? ¿Quieres saber cual es una de las cualidades principales que debe tener alguien que se dedique a investigar estos asuntos?

Para descubrirlo, sigue leyendo

Sevilla y sus fantasmas

Que Sevilla es una ciudad llena de fantasmas lo sabe todo el mundo. Unos van con castellanos, polos de marca, gomina y cinturones trenzados, y otros aparecen de la nada para dar un susto a algún incauto, como nos demostraron magistralmente Alfonso Sánchez y Alberto López en su corto Eso es así.

Ya tocaba hablar de fantasmas, para mí uno de los misterios más fascinantes que ¿existen? Por la cantidad de testimonios parece ser que sí, pero esto está dentro del terreno de la creencia, no de la evidencia.

Sin embargo todavía no se han encontrado pruebas concluyentes, aunque ya en el siglo I Plinio el Joven había dejado por escrito el primer testimonio de fantasmas que se conoce en occidente.

La historia parece un clásico atemporal, una persona que compra una casa por un precio irrisorio, y cuando vive allí descubre que por la noche se aparece la figura de un esclavo señalando a un punto.

Se excava y se encuentran restos que no habían tenido adecuada sepultura, como confirmación física de que no había sido una alucinación.

Antecedentes del caso

El caso del que hablo en esta entrada, como decía al inicio, es todo un clásico.

Recuerdo como he escuchado con fascinación los detalles en diversos programas dedicados a estos temas, casi siempre en las tórridas noches del verano

Como siempre, os resumo, para no repetir lo ya escrito en tantos y tantos blogs y páginas web de internet:

  • Años 80: Se excava cerca del antiguo hospicio de San Luis, en la calle homónima. Se encuentra un enterramiento romano, con los restos de 6 personas, junto a una tablilla en latín con la siguiente leyenda:

«No turbar la paz de este lugar».

  • En los años 90 se registran 3 suicidios. El más llamativo el de Manuel Castelar, quien, sin motivo aparente, decide sujetar contra su pecho un cuchillo y correr de frente contra la pared de uno de los edificios de esta Calle, atravesándose el pecho al chocar con la misma.
  • También apareció muerto en su domicilio, dentro de un baúl, tras estar un tiempo desaparecido, D. Pelayo Roldán, más conocido desde entonces como El cadáver del baúl.
  • En tiempos más  cercanos asesinaron con un arma de fuego a un Francés, sin móvil aparente.

Algunos piensan que todos estos hechos podían deberse al aura negativa de este sitio, y que estadísticamente es anómala la concentración de hechos luctuosos en esta calle, pero no dejan de ser hechos sin una conexión demostrable más allá de la mera casualidad.

Fenómenos extraños en la Calle San Luis

Cuando se demolió el colegio, en las obras empezaron a suceder fenómenos extraños: los obreros oían voces, desaparecían herramientas, las cosas se cambiaban de lugar, los perrros que vigilaban la obra se comportaban de forma extraña, gruñendo y mirando a un punto fijo en el que no había nada, etc.

Uno de los obreros se ahorcó en el solar de la obra.

Lo más llamativo de los testimonios del caso es cómo, hartos de que las herramientas aparecieran desperdigadas, los albañiles metieron las herramientas en una caja metálica, a la que ataron una cadena. Luego, engancharon esta cadena a una grúa, para dejar suspendida la caja a varios metros de altura, con el objeto de evitar que “el gracioso” que estaba gastando aquellas bromas contunuara su actividad.

De acuerdo con los testimonios, al día siguiente la caja apareció suspendida y cerrada, como la habían dejado, pero todas las herramientas estaban fuera de ella, desperdigadas por el suelo.

¿Y cuál es mi experiencia con todo esto?

Con tan atrayente leyenda a sus espaldas, me fue imposible, la noche de un jueves cualquiera, después de unas cervecitas por la cercana Alameda de Hércules, resistirme a convencer a los presentes de que nos encamináramos hacia el edificio en obras de la calle San Luis.

Cuando caminamos por aquella calle, una más de las angostas calles del centro de Sevilla, sin nada especial que hiciera justicia a su tétrica leyenda, llegamos a un solar en obras, vallado, que supusimos que debía ser el misterioso enclave.

Ávidos de sensaciones fuertes, comenzamos a rodear el perímetro, en busca de algún indicio, saltando de vez en cuando en un intento de otear qué había más allá de la valla de obra.

En algunas de las fotos que sacamos, al verlas a posteriori, encontramos uno de los fenómenos que más debate causan en torno a la fotografía de lugares supuestamente paranormales.

Los orbs.

¿Qué es un orb?

De acuerdo con wikipedia:

El término orbs (del inglés orb) es el nombre popular dado a anomalías visuales inesperadas que aparecen en fotografías y vídeos; el término técnico es artefacto.

La aparición de orbes se debe al efecto de backscatter o retrodispersión de los flashes utilizados en cámaras fotográficas, en especial cámaras compactas, que lo tienen demasiado cerca del objetivo. No son más que partículas en suspensión desenfocadas, y su forma es circular debido a la difracción y la forma del objetivo; el fenómeno se produce más fácilmente con las cámaras compactas digitales, que tienen el flash más cerca del ojo de la cámara (más en el eje), mientras que en cámaras SLR los orbes aparecen con mayor dificultad. Ningún tipo de cámara (digital o no) es totalmente inmune a este fenómeno.

Un gran número de fotos de “orbes” comparten algunas características comunes:

      • Son tomadas con cámaras digitales compactas
      • Se disparan en ambiente oscuro
      • Se emplea flash
      • Se obtienen en entornos con polvo, polen, insectos, nieve, o gotas finas o partículas líquidas en suspensión invisibles para el ojo humano.

Analicemos este caso en concreto.

En primer lugar hay que tener en cuenta que es cierto que en una obra hay polvo, y arena amontonados.

Respecto a al humedad ambiente, las fotos fueron tomadas en mayo en Sevilla en la estación seca, por lo que la humedad ambiente no es muy alta.

Las fotos fueron tomadas desde fuera del recinto, es decir, no caminamos por la superficie del solar levantando polvo.

Resulta curioso, por lo tanto,  ver que en dos fotos de la misma zona, en una aparezcan orbs, y en la otra no.  Supuestamente las condiciones de partículas en suspensión y humedad son las mismas, no tiene sentido que varíen drásticamente en el tiempo que se tarda en hacer dos fotos.

Ahora no hay orbs

Ahora no hay orbs

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

Ahora sí.

Otra cosa que no deja de resultar peculiar, es que, fotografiando el propio montón de arena, no se aprecie ninguna de estas anomalías.

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

Para descartar si se trata de motas de polvo, debemos acudir a la física.

Tal y como explicaba uno de los físicos que integran el grupo Hepta, a mi juicio el grupo de investigación de fenómenos paranormales más serio de España, una partícula de polvo, al ser una partícula física, refleja la luz del flash, por eso se ilumina, pero la luz no la atraviesa.

Por lo tanto, las motas de polvo en las fotos quedan así.

Podemos apreciar que estas partículas son opacas, no translúcidas

Podemos apreciar que estas partículas son opacas, no translúcidas

Cuando estamos ante un supuesto “orb”, la luz lo atraviesa, por lo que puede apreciarse lo que hay tras él, como en la siguiente foto.

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

Veamos más de cerca a nuestro amiguito.

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

Si entramos ya en el terreno de la paja mental pura, si os fijáis en el borde derecho de la esfera, parace que se aprecia el perfil de una cara, pero eso no deja de ser una pareidolia, es decir, una asociación que hace nuestro cerebro de una imagen aleatoria con una forma reconocible.

La única forma de poder descartar que no se tratara de un partícula de humedad sería que en ese momento hubiéramos dispuesto de un medidor de campos electromagnéticos y que hubiéramos ido haciendo lecturas simultáneas a la toma de las fotos, dado que al tomar las fotos nosotros no sabíamos que saldrían estas anomalías.

¿Para qué? Pues porque algunos investigadores dicen que la presencia de orbs va acompañada de alteraciones en el campo electromagnético de la zona donde aparecen, cosa que no sucede con las partículas de humedad en suspensión.

Pero como somos unos cutres del misterio, pues no pudo ser.

Flichornosgeist

Cómo adelantaba al principio del artículo, os voy a desvelar cual es la principal cualidad que debe tener quien se dedique a la investigación de estos fenómenos.

¿Percepción extrasensorial? ¿Mediumnidad? ¿Un  pene de tamaño sobrehumano?

No.

Una total y absoluta falta del sentido del ridículo.

Como era de esperar, la caseta de obra que había se abrió, y de su interior salió un guarda,  que por sus rasgos debía ser de origen iberoamericano, que comenzó  estudiar con curiosidad nuestras evoluciones.

Si la película Poltergeist tenía el subtítulo de “Fenómenos extraños”, a la escena que aconteció a continuación habría que ponerle el de “Fenómenos flichornosos”.

Por un segundo titubeé.

Era mi oportunidad.

Tras superar la vergüenza inicial, me decidí a interrogar a aquel testigo potencial desencadenando la que, de seguro, es una de las investigaciones más bochornosas y chapuceras de la Ishtoriah del misterio, con una valla de obra de por medio.

Y que, dicho sea de paso, justifica por qué esta sección del blog se llama Lo poco que sé del misterio.

Servidor: —Buenas noches

Guardia: —Buenas noches

Servidor: —Disculpe, ¿le puedo hacer una pregunta?

Guardia (con cara de “a ver qué coño quiere el flipao este a estas horas”):  —¿Sí?

Servidor: —¿Usted lleva mucho tiempo trabajando aquí?

Guardia: —Sí.

Servidor: —Y… eeehhhh…. ¿haaaa…¿ ha vistoooo…¿havistoalgunavezfenómenosextraños?

Guardia: —No, yo no he visto nada raro.