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Waldemar Wohlfahrt es un ex detective privado y actor alemán que en los años 70 fue acusado de cometer los crímenes del asesino en serie El vampiro de la autopista, cuya inocencia se demostró, y acabó protagonizando una película de terror española de bajo presupuestos del mismo nombre, El vampiro de la autopista, con el nombre artístico de Wal Davis.

En este episodio te contamos su historia, llena de flichornismo y que al final estuvo relacionada con el cine de terror.

Escúchalo en Ivoox.

El vampiro de la autopista

Hoy vamos a hablar de una historia que combina todo lo que nos gusta en este programa: cine de terror, asesinos y flichornismo, mucho flichornismo…

Hoy vamos a contar la increíble historia del Vampiro de la autopista.

En 1966, el 13 de junio aparecía en Alemania, en el Alto Rin, la tercera víctima de un asesino en serie que la prensa Alemana había bautizado como El vampiro de la autopista.

La víctima, una joven americana, Eleanor Friday.

Los testigos afirmaban que habían visto como un deportivo rojo recogía a la víctima cuando hacía autostop en la frontera entre Alemania y Suiza.

El también conocido como Autobahnmörder había comenzado sus andanzas El 16 de agosto de 1964, cuando apareció su primera víctima.

La policía, bajo la presión mediática, ya había encontrado un sospechoso: Waldemar Wohlfahrt, el único hombre de Stuttgart que conducía un deportivo rojo, un Mercedes 250 SE con el número de registro S – WE 569.

Cuando se emitió la orden de arresto contra Wohlfahrt, la policía de la región del Norte de Baden y Palatinado procesó otros dos asesinatos de niñas que aún no se habían resuelto, cometidos contra las estudiantes Gerda Oed y Ann Peterson.

Wohlfahrt residía en Benidorm, donde era muy conocido entre la colonia Teutona.

Waldemar se hacía llamar Tex, era un joven adinerado de 1’95 de estatura, rubio casi albino, de ojos azules, y llevaba una vida de playboy.

Solía llevar sombrero de cowboy y se le podía ver por la zona a bordo de su deportivo Mercedes SE 250 de color rojo.

Había llegado en mayo de ese año y ya se había convertido en una de las personalidades del mundo levantino de la noche.

Cuando un juez Alemán emitió a toda prisa una orden detención, en España se montó todo un dispositivo para detener al terrible asesino.

Así que las autoridades del régimen procedieron con eficiencia a a la captura y detención del vampiro en Benidorm.

Al hacerlo, la policía franquista encontró en su coche un revólver.

Todo encajaba como un púzzle sideral.

Los medios de propaganda del régimen no tardaron en hacerse eco de la gloriosa gesta. La Vanguardia publicaba el 9 de julio de 1966 un artículo con el titular “Al parecer, no hay duda sobre la identificación de Waldemar Wolhfahrt como el ‘Vampiro de la Autopista’”, y el ABC también se hizo eco de la noticia: “Ingresa en la prisión de Alicante ‘El Vampiro de la Autopista’”.

Aunque oficialmente residía en Benidorm, Waldemar viajaba con frecuencia a su país natal, y había estado allí en las fechas de los asesinatos.

El 9 de junio El Vampiro Waldemar había estado en Alemania, cuando se había cometido el asesinato, y regresó a España el 11.

Por fuerza tenía que ser culpable.

Pero solo había un detalle, el había viajado a Stuttgart

Además, los investigadores descubrieron que el día en que la estudiante Eleanor Friday supuestamente se subió a su automóvil cerca de Basilea, Wohlfahrt había alquilado un caballo para dar un paseo en Benidorm, España, una coartada perfecta.

Error.

Lo que había parecido un hecho criminal del siglo terminó siendo “con mucho el caso más grave de difamación en la prensa”.

¿Y la pistola?

Pues resulta que Wohlfahrt era detective privado, por eso tenía una.

Por lo tanto, Tex, como se hacía llamar en la colonia alemana de levante, fue puesto en libertad el 3 de agosto, tras pagar una multa por la posesión de armas de fuego de 25.000 pesetas.

El periódico alemán Der Spiegel se dedicó a darle caña a España con un artículo titulado La caza del turista.

Para más inri y escarnio de las autoridades implicadas en el caso, el 13 de agosto apareció una nueva víctima del asesino de la autopista, Anna Rosemarie Wilfing.

Waldemar declaró que quería dedicarse al cine para ser el James Bond alemán, y regresó a alicante, según la prensa Alemana, para quitarse de en medio porque en Alemania todavía pesaba sobre él una acusación por proxenetismo dado que una dama de afecto negociable le había entregado un cantidad de dinero que Waldemar afirmaba que era un regalo, pero la pasma alemana no lo tenía tan claro.

En Alemania, mientras tanto, contaba el ABC del 14 de agosto, “Muchos automovilistas protestan porque el ‘vampiro’ hace muy difícil disfrutar del primer atractivo de las autopistas alemanas: recoger a las simpáticas viajeras que, con la mochila al hombro, reclaman la asistencia del prójimo motorizado… El bandido ha eliminado los idilios de ‘autobahn’…”.

Una vez en España, Waldemar inició una campaña legal contra los periódicos alemanes y españoles que habían difamado a su persona porque, como buen vampiro que era, quería chuparles la sangre, y no sin razón, porque algunos medios, como el ABC, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, lo habían acusado de asesino, traficante de armas, invertido y tratante de blancas.

Si no era poco, para recochinearse del personal Waldemar pintó un muerciélago negro en su deportivo Mercedes, y comenzó usar el apodo de El Vampiro.

Además, con gran chulería, grabó un disco con el nombre artístico de Waldermar “El Vampiro”, con las canciones “Benidorm” en la cara “A” y “Tú partes mi corazón”

Pero la cosa no terminó ahí.

Se puso como nombre artístico Wal Davis, y se introdujo en el mundo del cine de la mano del director José Luis Madrid, protagonizando la peli de 1970 El Vampiro de la Autopista, aka The Horrible Sexy Vampire, en la que paradójicamente hacía de héroe que se enfrentaba a un vampiro.

A partir de ahí su carrera se disparó, aunque no sabemos si hacia arriba o hacia abajo, con una sucesión de títulos a caballo entre la serie B y el cine erótico cargados de flichornismo, llegando incluso a protagonizar una película del Hércules de marca blanca llamado Maciste, del que ya hablamos en una ocasión en el programa.
Concretamente estos fueron los títulos:

Mujeres en el campo de concentración del amor, Maciste contre la reine des Amazones y Les gloutones (las glotonas), dirigidas por el inefable Jesús Franco,
El espagueti western Los locos del oro negro, Las protegidas, El socarrón, El pez de los ojos de oro, Vacaciones sangrientas
y La hiena

Para cerrar esta historia, a modo de epílogo, en alguno de los artículos de internet que he usado para documentarme he encontrado replicado el siguiente enigmático comentario:

El auténtico vampiro de la autopista se llamaba Sigfried Routemberg, estuvo alistado en La Legión Española en la 4ª Cía, VII Bandera del Tercio Sahariano Juan de Austria, III de La Legión, en el destacamento de Smara, entre 1968 y 1970 año en el que desertó, tras un segundo intento, ya que sabía que la Interpol había pedido su extradición.

¿Sería en realidad el verdadero vampiro de la autopista?