Este domingo el género de terror se vestía de luto por la muerte del padre de los zombis modernos, al menos en el cine, George A. Romero.

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Así que hoy te traigo esta entrada especial a modo de merecido homenaje póstumo al padre del cine de zombis.

George A. Romero revolucionó el cine de terror del siglo pasado haciendo una aportación a la iconografía del terror que perdura y perdurará por décadas: la imagen del zombi moderno.

Si su nombre no te suena, seguro que su obra más conocida, La noche de los muertos vivientes, sí que hace sonar la campanita en tu cerebro.

Aunque George A. Romero no fue el primero en concebir el  nuevo concepto de zombi (pues, como te contaba en este artículo, Lovecraft se le adelantó varias décadas) sí que fue el primero en plasmar la idea del zombi como un cadáver necrófago reanimado con las mismas neuronas (o más) que el concursante medio de Mujeres, hombres y viceversa.

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Esta es la historia de Lovecraft que se adelantó a George A. Romero.

Y es que hasta su debut en el cine re terror, la figura del zombi que se usaba provenía directamente del mito del zombi haitiano, una persona que ha sido sometida a un ritual de zombificación por un brujo maligno o bokor que ha usado el polvo zombi, que contiene una potente toxina extraída del pez globo, entre otras muchas sustancias, que induce a la víctima en un estado de catalepsia y que causa daños en su cerebro que anulan su voluntad, convirtíéndolo en un esclavo.

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Pero no solo la creación del subgénero de los zombis dentro de la literatura y el cine de terror es lo que le debemos a este hombre, que no solo cultivó el subgénero de los zombis dentro del terror.

Hay mucho más que puedes aprender de él, especialmente si eres escritor de terror.

7 cosas que George A. Romero me enseñó como escritor de terror

 

1. Que el terror es una metáfora poderosa

La noche de los muertos vivientes es una película independiente que Romero rodó en plan amateur, con bajísimo presupuesto, y que  en realidad pretendía hacer una crítica sobre el racismo y los derechos civiles en una época (finales de los años 60) en la que Estados Unidos no es que fuera un país puntero en lo que a tratamiento de minorías se refería.

Y consiguió hacernos pensar cuando el héroe, un hombre de color, tiene que enfrentarse a la desconfianza que genera su condición en el grupo de supervivientes que se atrincheran en la casa, y con su impactante final, que no te contaré por si todavía no has visto este clásico del género.

En Zombi (a.k.a Dawn of the dead) Romero usó la imagen de una multitud de cadáveres andantes sin alma deambulando por un centro comercial como una sutil metáfora de la sociedad consumista de la época.

Esto puede servirte para darte cuenta de que, si bien el terror per se es un entretenimiento vacío, bien usado puede ser una herramienta muy útil para cambiar conciencias y para denunciar problemas sociales.

Como escritor de terror, de ti depende el uso que quieras darle.

2. Que un artista indie puede revolucionar su género y su sector

Y esto te interesa como escritor independiente.

Aunque creas que lo más probable es que tus obras no tengan demasiado impacto, nunca se sabe.

Mira lo que consiguió este grupo de cineastas aficionados con un film de bajo presupuesto: revolucionar para siempre el género de terror.

3. Que lo importante es tener una buena historia

¿Por qué todo el mundo, cuando le da el avenate y se quiere dedicar al cine de terror, lo primero que hace es rodar un corto o una película de zombis?

Porque es un género muy socorrido.

Junta 10 amigos, unas caretas, barras de maquillaje y una casa vacía y ya tienes un corto de zombis.

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O una peli si te pones farruco.

Sin embargo, La noche de los muertos vivientes consigue perdurar a día de hoy como un clásico, y desde luego no es por sus efectos especiales (que casi no tiene).

Lo importante es la fuerza de su historia.

Así que ya sabes, si vas a escribir terror, haz como el tito George y cúrrate una buena historia.

4. Que tienes que tener los derechos de tu historia registrados

Esto es una curiosidad sobre George A. Romero que no todo el mundo sabe, pero, si te fijas, en los créditos de la versión original de La noche de los muertos vivientes, por ningún lado aparece el copyright.

¿Por qué? Porque se les olvidó ponerlo.

En serio.

En un documental vi como el propio Romero aceptaba con resignación los miles de millones de dólares que había perdido por no poder exigir los derechos de autor de este clásico del cine de terror de zombis, puesto que, al no tener copyright, pasó a ser de dominio público.

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Así, las televisiones no tenían que pagarles derechos por emitirla, y en otros países cualquiera podía proyectarla sin tener pagarles ni un céntimo.

Y es una película que se ha proyectado muuuuchas veces, créeme

5. Que los zombis dan mucho juego

Aunque no soy especialmente aficionado a la literatura Z, tanto en novela como en cine los zombis han dado y darán muchísimo de sí.

A Romero le dieron para hacer, al menos que recuerde ahora mismo, 7 películas (La noche de los muertos vivientes, Zombi, el día de los muertos, Land of the dead, Diary of the dead, Survival of the dead, y un episodio de la serie de terror Masters of horror.

Y es que los zombis son una herramienta muy versátil que permite explorar un montón de situaciones de conflicto diferentes y de aspectos de la psique y el comportamiento humanos.

Hay tantos como estampados de sofá: Los hay rápidos, lentos, normales, muertos, vivos, reanimados, infectados, creados por magia, posesión demoníaca, experimentos militares, parásitos extraterrestres, virus, cometas, radiactividad…

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Y para muestra, un botón literario.

Hay películas de zombis sobre colegios, aviones, stripers, gente encerrada en un pub, castoresnazis, bailes de fin de curso, vacas y casi cualquier cosa que se te pueda ocurrir.

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El “of the dead”, como el papel, lo aguanta todo.

Tanto es así que el mismísimo rey del terror, Stephen King no pudo resistirse a rendir homenaje al género, y escribió Cell.

Y es que el rey de la novela de terror y el padre de los zombis mantenían una buena relación de amistad, de la que surgieron clásicos del género como Creepshow (otra de las joyas que Romero aportó al cine de terror), dirigida por George A. Romero con un guión de Stephen King.

Eso sí, cada vez deberás currártelo más para que tu historia de terror de zombis resulte original, dado lo sobresaturado del género.

6. Que hay que saber usar los miedos básicos

Los zombis nos dan miedo porque tocan muchos mecanismos atávicos de nuestra mente.

En sí mismos conjugan el miedo a la muerte, a lo inexplicable o sobrenatural (el hecho antinatural que un muerto camine), nuestros miedos instintivos más básicos, al convertirnos en una presa de estos depredadores, el miedo a la pérdida de la propia identidad (al saber que si morimos nos quedaremos convertidos en un ente sin voluntad que irá vagando por ahí acabando con nuestra propia raza).

Además, las películas de romero juegan con otras emociones, no solo con el miedo, como son la repugnancia, el asco, al estar plagadas de escenas de gore, y con la transgresión de tabús como el canibalismo.

A su vez, también nos enseñan que, con frecuencia,  a lo que más tenemos que temer es a nosotros mismos, al mal que las personas llevan dentro, y que se desata en situaciones en las que los límites que la sociedad organizada ejerce sobre el individuo caen, permitiéndole dar rienda suelta a sus instintos más básicos. El miedo al extraño, aunque sea de nuestra propia condición, es uno de los más poderosos.

7. Que “Ellos son nosotros y nosotros somos ellos”

No se trata de un trabalenguas, sino de la conclusión a la que llega una de las protagonistas en la versión en color de La noche de los muertos vivientes, cuando ve al grupo de rednecks comportándose como bestias.

Los zombis eran, a fin de cuentas humanos en su día, y nosotros somos en muchos casos bestias descerebradas que nos limitamos a consumir y esquilmar todo lo que encontramos a nuestro paso, canibalizando al prójimo, aunque sea de manera metafórica mediante la explotación y el sometimiento.

Y a veces algunos individuos de nuestra especie también huelen muy mal.

Por eso, en esencia, el monstruo por antonomasia es el ser humano, la oscuridad que todos llevamos dentro.

Así que, ya sabes, si no has visto La noche de los muertos vivientes, cosa que dudo si eres asiduo del blog, dale una oportunidad, ya sea a la versión en blanco y negro o a la que hizo Tom Savini en color, que también está muy bien.

No se me ocurre mejor forma de honrar la memoria de este cineasta, que ha generado un subgénero que tantas alegrías (y disgustos) nos ha dado, el género del cine de zombis.

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He aquí uno de los disgustos: “Orgullo, prejuicio y zombis”.

Esa, o compartir esta entrada en redes sociales.

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