¿Alguna vez te has planteado ambientar tu novela de terror en los años 90?

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¿Echas de menos el grunge, las borracheras con los amigos hasta altas horas de la madrugada, la despreocupación de la juventud, los sobrios atuendos de los protagonistas de Friends?

Chico, tienes nostalgia de los 90.

Hasta hace unos años la reina de la nostalgia fue la década de los 80, pero conforme los nacidos en la segunda mitad de los 70 y principios de los 80 vamos acercándonos o traspasando la frontera de los 40 sentimos que es la hora de reivindicar nuestra juventud.

¿Por qué ambientar una novela de terror en los 90?

De alguna forma el periodo temporal en el que ambientes tu historia determinará un poco quién es tu lector implícito, es decir, tu lector ideal, la persona que mejor puede entender o identificarse con tu historia.

Esto no quiere decir que una persona que haya nacido antes o después no pueda disfrutarla, pero desde luego no tendrá las mismas ansias de recorrer las calles en resolviendo misterios y enfrentándose a criaturas terroríficas sin el amparo de un smartphone, aunque nunca debes subestimar la capacidad de los pirmeros móviles Nokia como arma arrojadiza. Eran letales.

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Mucho más temible que un shuriken, dónde va a parar…

Te hablo de una novela de terror porque mis novelas de la serie que combina humor con terror, Historias que no contaría a mi madre, están ambientadas en esa época, pero puedes extrapolarlo a otra época y a otro género.

Si te das cuenta, en la época en la que ambientes una historia también puede tener su efecto.

Fíjate cómo en el remake de It han sustituido la época de la infancia de Stephen King por los años 80.

Esto ha sido una sutil maniobra de marketing para aprovechar todo el tirón de la nostalgia de los años 80 que ha encumbrado a ficciones como Stranger Things.

Personalmente, ambienté mis novelas de terror en los años 90 (bueno, terror y humor, que también tienen) porque fue cuando comencé a escribirlas, y con el tiempo quise repetir en esta década porque quería evocar en el lector la sensación de volver a quedar con los colegas para ir de juerga, el ambiente de camaradería, la feliz despreocupación de los años de universitario, porque quería crear esa complicidad entre mi lector objetivo y los personajes.

Tú puedes hacer lo mismo.

Antes de escribir tu historia, piensa en qué época la quieres ambientar, porque ello en parte determinará quién es tu público objetivo, y podría determinar algunas acciones de tu plan de marketing para promocionarla.

Terror en los años 90: una década siniestra

Los 90 eran la década de las vacas gordas, del desenfreno, del crecimiento económico.

Aparentemente pensar en el terror en los años 90 parece totalmente fuera de contexto.

Atrás quedaban el miedo de la era atómica y la paranoica época de la guerra fría, que se reflejaron en el terror a través de los miedos colectivos en forma de invasiones alienígenas (perfecta metáfora del miedo a una invasión comunista), criaturas gigantes mutadas por la radiactividad y demás parafernalia.

Era una época de paz mundial, el miedo al botón rojo que podía iniciar la guerra atómica parecía algo superado.

Esta opulencia tuvo como resultado descomunales despilfarros como las olimpiadas de Barcelona del 92 y la Exposición Universal de Sevilla.

Pero tras este ambiente festivo había otra cara más siniestra.

Deberíamos haberlo vaticinado con el funesto comienzo que tuvo la época: Telecinco emitía en 1991 el perturbador programa Las noches de tal y tal, en el que podía verse la aterradora imagen de Jesús Gil con unas jamelgas en un jacuzzi.

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Esto sí que es terror en los años 90 en estado puro.

Esto no podía presagiar nada bueno para esta década.

Poco a poco, de forma subrepticia, la corrupción empezaba a extenderse como un cáncer que acabaría por pudrir los cimientos de nuestra economía y de nuestra sociedad, experimentando sus años más potentes que nos han traído a donde estamos hoy.

En el levante español, miles de jóvenes pasaban el fin de semana puestos de éxtasis haciendo la mítica ruta del Bacalao, sobre la que hay hay muchos mitos de lo más siniestro.

Imagínate de de cosas que podían ver los fiesteros puestos de pellote cuando llevaban dos días sin dormir: un circo.

El pánico satánico experimentaba su auge en nuestro país, y había discotecas que aprovechaban el tirón simulando misas negras, y el robo de niños recién nacidos perpetrado por monjas en sanatorios daba sus últimos coletazos.

Fueron de los años en los que hubo más mujeres jóvenes desparecidas en España.

Y tuvo lugar el crimen más mediático y atroz que ha conmovido la conciencia de toda una generación, el crimen de las niñas de Alcásser, que dio comienzo a la telebasura y que, según algunas malas lenguas, quedó resuelto en falso mediante el uso de dos chivos expiatorios, Anglés y Ricart, porque en realidad había sido la escenificación de un pacto de sangre mediante el que las altas esferas del país zanjaron sus luchas internas por repartirse las cotas de poder que se venían disputando desde la transición, pues la caída del franquismo había hecho que todos los bien posicionados quisieran sacar tajada, y eran demasiados a la mesa.

Nada como violar, torturar y matar a unas chiquillas y filmarlo en vídeo, así todos los participantes en el pacto se tendrían pillados unos a otros por los huevos, y la lealtad para con el grupo no tendría ningún tipo de fisuras.

Pero eso es solo lo que dicen las malas lenguas…

Esto puso sobre la mesa lo que hasta hace poco se pensaba que era una leyenda urbana, las Snuff movies (en este artículo te doy pruebas documentales de su existencia) que se encarnaron como ficción de terror en la primera obra de un cineasta debutante: Tesis del joven director: Alejandro Amenábar.

Y precisamente era la época en la que el asesinato de una joven modélica con una turbia doble vida se convirtió en un fenómeno social. Gracias a Twin Peaks medio país se preguntaba quién mató a Laura Palmer.

Añádele a esto que fue la década en la que se clonó al primer mamífero, las brutales guerras de Europa oriental, en las que se cometieron atroces crímenes y aberraciones, y tienes un extraño cóctel que puede resultar explosivo.

Así las cosas, fíjate si no hay elementos interesantes para escribir una novela de terror en la aparentemente inocente década de los 90.

3 Novelas de terror ambientadas en los años 90

Y para que veas que no son solo cosas mías, aquí te dejo una selección de novelas de terror publicadas y ambientadas en la década de los 90.

Hannibal, de Thomas Harris.

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Ambientada 7 años después de los acontecimientos acaecidos en el silencio de los corderos, esta novela profundiza más en la motivación y en el trasfondo de un siniestro personaje que se ha convertido en todo un clásico del terror: Hannibal Lecter

La ilustre degeneración, de Luisa Isabel Álvarez de Toledo

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Ya me habrás escuchado hablar de esta novela negra que, de tan negra que es, acaba aterrorizando, pues en ella la duquesa usa la ficción como vehículo para desvelarnos los secretos más siniestros y truculentos de las oligarquías que dominan nuestro país.
Asesinatos rituales y torturas cometidas por personas de tanto poder que siempre quedarán impunes.

Solo la suerte puede salvarte a ti y a los tuyos

Dime si eso no es escalofriante.

Inspirada por el caso Alcásser y la ola de desapariciones de los 90, así como por otros sucesos, como el caso Banesto y algunos más, entre sus páginas, si estás lo suficientemente versado, podrás reconocer a los trasuntos literarios de los malvados degenerados que protagonizan esta cruda novela.

No en vano La ilustre degeneración fue censurada pasivamente por las editoriales, que solo aceptaban publicarla eliminando páginas, hasta que al final su autora decidió liberarla en  internet como único medio de que se difundiera lo que ella consideraba su verdad, y que da una explicación alternativa al andamiaje histórico de la década de los años 90 en España.

La casa de hojas, de Mark Z. Danielewski

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La subtrama que sirve para conducir la narración de esta novela, la historia del joven Johnny Truant, transcurre Los Ángeles durante los años 90.

Una novela de terror original aunque, a mi juicio, sobrevalorada. Si tienes curiosidad, aquí te cuento lo que me pareció La casa de hojas.

Y hasta aquí estas disertación sobre las bondades (o maldades) de la década de los 90 como marco temporal para una ficción de terror.

Espero que este artículo te haya dado ideas para ambientar tu novela de terror en los años 90.

Y si ahora te has quedado con ganas de leer algo de terror en los años 90, te recuerdo que hasta final de mes tienes Imposible pero incierto por una copla gracias al #MesIndie de Amazon.

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