El gul es sin duda uno de los monstruos que más me fascinan de los mitos de Cthulhu. Más conocido por su denominación inglesa, ghoul, este monstruo carroñero es un viejo conocido de todos los aficionados a la fantasía y los juegos de rol, pero ¿cuál es el origen de este mito? ¿Por qué los incorporó Lovecraft a su universo narrativo?

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Imagen: http://www.zbrushcentral.com

El gul, un monstruo muy lovecraftiano

El gul es una criatura que produce cierta fascinación morbosa. Se alimenta de la carne de los muertos, danza en cementerios por la noche y vive en ciudades subterráneas.

Este mito golpea nuestro subconsciente al conectar con poderosos tabús como son la necrofilia y el canibalismo.

Además, se dice de los gules que pueden robar niños humanos, y sustituirlos por sus crías, que durante su infancia parecerán un niño normal hasta que a la edad adulta sufran la transformación a gul, por lo que vemos que también incorporan el mito del changeling, más conocido por esta asociado a las criatura feéricas, que consiste básicamente en eso, en que estos seres de otra realidad le dan a los padres humanos el cambiazo.

Pero el gul no es una criatura muy conocida en nuestra cultura, e incluso a veces es una figura confusa dentro del terror, puesto que en determinadas ficciones se denomina como ghouls a los servidores de los vampiros como el Renfield de Drácula, quizá inspirándose en la querencia que tenía este por devorar animales vivos.

Porque, aunque el gul es principalmente un carroñero necrófago, tampoco creas que hace ascos a la carne humana fresca, aunque normalmente prefiere pasar desapercibido y no meterse en problemas.

¿Por qué hacerlo teniendo ricos cadáveres a montones en los cementerios?

Esto se debe también en parte a que una de las acepciones del término ghoul hace referencia a las personas que gustan de lo  macabro o cuya profesión está relacionada con los cadáveres.

A veces también se usa erróneamente para referirse a los zombis, puesto que en la película que sentó el canon del zombi moderno en la cultura de terror, La noche de los muertos vivientes, en su versión original, si te fijas, nunca se menciona la palabra zombi, y se refieren a estos cadáveres animados caníbales en alguna ocasión como ghouls, puesto que el zombi, tal y como se conocía hasta ese momento, no era caníbal, era solo un humano zombificado por un brujo vudú, por lo que el concepto de ghoul encajaba mejor con los zombis romerianos, aunque no del todo.

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Esto confirma mi hipótesis de que, en realidad, el creador del zombi moderno en realidad tomó la idea de Lovecraft, no solo por denominarlos gules, sino porque en realidad estaba plagiando la idea que Lovecraft había plasmado décadas antes en su relato Reanimator: cuerpos humanos en descomposición que vuelven a la vida y son agresivos con los vivos hasta el punto de comérselos.

Y es que el término ghoul no encaja del todo con el de zombi, porque en su origen los ghouls eran un tipo de demonio o espíritu encarnado de la cultura árabe, previo a los jinas o djinn del islam, aunque  posteriormente acabaría siendo incorporado como uno de estos.

Esto refuerza más la tesis de que, en realidad, Romero se basó en Lovecraft, puesto que los muertos de Romero no resucitan por ninguna cuestión espiritual, si no por factores más relacionados con la ciencia, como Los zombis de Herbert West.

Desde luego si hay un autor que contribuyó al asentamiento de la figura del gul dentro del terror, sin duda ese fue H. P. Lovecraft, que fue uno de los principales responsables de su popularización en la cultura occidental.

De hecho, el término gul no aparece en el diccionario de la RAE, y las primeras apariciones del término gul en castellano se deben precisamente a la traducción de las obras de Lovecraft a nuestro idioma.

Pero sigamos adentrándonos en el origen del mito del gul.

Usualmente conocidos simplemente como necrófagos, la palabra gul viene de ghoul, y esta a su vez del árabe ghūl, cuyo plural es ghilan.

Su primera mención en la literatura es en Las mil y una noches, aunque ahí se usaba el término para designar a las hembras de estas criaturas, ghouleh, que en nuestro idioma fue traducido como algola.

El término árabe viene de la palabra ghala, ‘capturar’, aunque otros autores piensan que puede venir del nombre del demonio mesopotámico Gallu.

La siguiente aparición en la literatura de nuestros siniestros amigos los gules fue en 1876, de la mano de William Thomas Beckford en su novela Vathek.

Edgar Allan Poe los menciona en su poema Las campanas, aunque en su traducción al castellano se usó el término espectros sepulcrales.

Hans Christian Andersen los menciona en el cuento de Los Cisnes Salvajes, y Lord Byron hace lo propio en el poema épico El Graour.

El gul también forma parte del bestiario de Narnia en la saga de fantasía de C.S. Lewis.

La figura del ghoul llega hasta algunos clásicos de la ciencia ficción, como es el caso de La máquina del tiempo, de H. G Wells, puesto que algunos estudiosos de la literatura, como S. T. Joshi, afirman que H. G. Wells se pudo inspirar en estas criaturas para crear la raza subterránea de los Morlocks.

En la página 248 de su libro Icons of horror and the supernatural : an encyclopedia of our worst nightmares, Joshi afirma que la inspiración de Wells provenía de la lectura de un poema de Edward Lucas White titulado The ghoul

El gul árabe es un demonio encarnado, un no muerto que merodea por los cementerios y los sitios deshabitados, y que puede adoptar la forma de una hiena.

Principalmente acosa a los viajeros solitarios para tratar de confundirlos para que mueran en el desierto.

Los humanos pueden transformarse en gules si comenten actos inmorales o si pasan mucho tiempo con estos y, sobre todo, si comen carne humana.

El gul en los mitos de Cthulhu

Los gules eran una de las criaturas favoritas de H. P. Lovecraft, que tuvo conocimiento de ellos a través de las dos obras que hemos mencionado anteriormente.

Las mil y una noches fascinaba a Lovecraft, y de la ella tomó la querencia por el folclore árabe, hasta el punto de que el autor del principal grimorio de los mitos de Cthulhu, el Necronomicon, era Abdul Alhazred, que era un seudónimo que el propio Lovecraft usaba para referirse a sí mismo cuando fantaseaba de niño con estos cuentos orientales, y que en realidad viene de “All has read“, “el que lo ha leído todo”.

Y sabemos que Vahtek también era santo de su devoción, pues es una de las obras que destaca en su ensayo El horror sobrenatural en la literatura:

Mientras tanto otras manos no habían permanecido indolentes, y por encima de la temible plétora de mediocridades como Horrid Mysteries del marqués Von Grosse (1796), Children of the Abbey de la señora Rocha (1798), Zofloya or the Moor de la señora Dacre (1806) y los esfuerzos juveniles del poeta Shelley, Zastrozzi (1810) y St. Irvine (1811), surgieron muchas obras memorables tanto en inglés como en alemán. Entre ellas sobresale la Historia del Califa Vathek, del opulento y excéntrico William Beckford, una obra de mérito clásico y sumamente distinta a la de los otros escritores al estar basada en los cuentos orientales más que en la novela gótica a la manera de Walpole.

Así, Lovecraft escribió uno de sus relatos más siniestros y celebrados, El modelo de Pickman, tomando la figura del gul como protagonista, y creó a un personaje central en su literatura, uno de los pocos protagonistas que, junto con Henry Armitage o Randolph Carter, tuvieron el privilegio de no ser meras excusas para contar una historia, como normalmente era los personajes en sus cuentos.

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Una versión minimalista del cuadro Gul alimentándose, de Richard Upton Pickman.

Porque los personajes de Lovecraft normalmente estaban poco desarrollados y apenas descritos.

¿Para qué, si iban acabar locos de atar o en las fauces de algún horror primigenio?

Pero Richard Upton Pickman, que no era lo que suele decirse un héroe, sí sobrevive en su relato, reapareciendo en otras obras del autor como El ciclo de los viajes oníricos de Randolph Carter, donde Carter, que era el trasunto literario del propio Lovecraft, apela a la ayuda de un Pickman, que ya ha completado su transformación de humano en gul, para que le ayude a pasar por los subterráneos de los gules que llevan hasta las cuevas que conectan el mundo de la vigilia con el mundo de los sueños de la Tierra.

Y como solía pasar en el círculo de Lovecraft, otros de sus colegas tomaron este elemento y lo desarrollaron en sus relatos, como fue el caso de Clark Ashton Smith en su relato Estirpe de la cripta, que es uno de mis relatos favoritos de este autor.

En este relato un hombre visita la mansión de un amigo de su padre, Sir John, que muere esa noche.

Sir John tiene encerrado a su hijo, que nació tras ser enterrada su mujer a consecuencia de una ataque de catalepsia no diagnosticado.

El hijo, o lo que sea que hay dentro de la habitación, está constantemente arañado la pared de su prisión, para tratar de escapar.

Aquí, Smith lleva más allá el mito del gul, añadiendo la necrofilia entre sus características, y la capacidad de hibridarse con los humanos.

Otro de los autores del círculo de Lovecraft, Robert Bloch, amplió la presencia de los gules en los mitos de Cthulhu en su relato The Suicide in the Study,  en el que introducía un nuevo tomo de magia de los mitos, el Cultes des Goules, impreso en Francia en 1702 por el conde d’ Erlette François-Honoré Balfour.

Bloch también publicó en 1936 el relato The Grinning Ghoul  en la revista Weird Tales.

Lovecraft describió la figura del gul como una criatura humanoide con un morro perruno y piel gomosa.

Inspirado por un cuadro descrito en El modelo de Pickman, Accidente en el metro, en el que se ve a un grupo de gules atacando a humanos en un túnel del metro, Robert Barbour Johnson escribió Far Bellow ,en 1939, que nos cuenta la historia de un escuadrón secreto de la policía que tiene como misión patrullar las alcantarillas de Nueva York para contener a los gules.

El gul en el cine y la televisión

The Ghoul (1933)

La primera aparición del mito del gul en el cine fue en la película The Ghoul , de 1933 en la que Boris Karloff encarna a un egiptólogo unicejo que muere y resucita en busca de venganza, aunque nada tiene que ver con los demonios necrófagos.

Necrophagus (1971)

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Sorpendentemente fuimos los españoles los pioneros en retomar la figura del necrófago para el cine de terror, aunque fuera de esta forma tan cutre.

Ya te hablé de esta película en este artículo sobre las peores películas lovecraftianas, así que ya te puedes hacer una idea de cuál fue el resultado.

The Ghoul aka El necrófago (1975)

Inspirada en el relato Estirpe de la cripta, en esta película Peter Cushing es un misionero cuyo hijo está encerrado en el ático, pues, al parecer, durante la estancia de ambos en la  India, donde cambió debido al a la influencia que ejerció sobre él el hijo de un Rajá.

El modelo Pickman (1976)

En este episodio de la serie Night Gallery se adapta de forma bastante fiel el relato homónimo de Lovecraft.

Por cierto que lo mencionamos en el especial del podcast sobre series lovecraftianas.

El club de los monstruos (1981)

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En esta película de relatos de terror, la tercera historia, que es buenísima, tiene como protagonistas a nuestros amigos los gules.

Un productor de cine de terror que está viajando para encontrar una localización para la una película, encuentra un pueblo que le viene de perlas, pero que esconde un terrible secreto.

A ver si lo adivinas.

Esta película está conectada con los mitos de Cthulhu, y en ella hay un antiguo libro que bien podría ser el Cultes des Goules, del conde d’ Erlette.

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Una de las ilustraciones del libro que muestra a un grupo de gules.

Con la bestia dentro (1982)

Se trata de una película de serie B bastante lovecraftiana, que incluyo aquí porque, aunque hayan cambiado al monstruo, o al menos su aspecto, en esencia se trata de un gul, puesto que el argumento tiene algunos elementos del relato Estirpe de la tumba.

Far Bellow. Monsters Temporada 2. Episodio 19  (años 90)

En un episodio de esta serie se adapta el relato Far Bellow, de  Robert Barbour Johnson.

Mournin mess, aka Velatorio desquiciado. Historias de la cripta Temporada 3.episodio 10 (1991)

Estaba yo un día, hace mucho tiempo, viendo una de las reposiciones de Historias de la cripta cuando un capítulo me enganchó. Estaba bastante interesante. Iba de un periodista sin escrúpulos que investigaba una serie de desapariciones de los sintecho.

Y una sorpresita lovecraftiana que me llevé.

No te cuento más porque merece la pena ver el episodio.

 

Chilean Gothic (2000)

En esta película del director chileno Ricardo Harrington se nos cuenta la historia de un periodista que investiga la misteriosa muerte de un compañero que iba tras la pista de un extraño pintor: Richard Upton Pickman.

Es una curiosa adaptación de El modelo de Pickman, bastante digna a pesar de su bajo presupuesto, y que logra crear una atmósfera bastante inquietante.

The descent (2005) y The descent: part 2 (2009)

Paradójicamente, le película que mejor retrata gráficamente al gul como monstruo no tiene nada que ver con ellos, al menos no les dan ese nombre, de hecho los llaman crawlers, pero si esto no son gules, que baje Azathoth y lo vea.

Es una película de survival horror, claustrofóbica como pocas, en las que unas expeleólogas se meterán en una cueva en mitad del bosque sin saber que está habitada.

Criaturas subterráneas antropófagas con aspecto perruno que viven en un laberinto de túneles… eso son ghouls. Eso sí, son algo más animalescos que los gules clásicos, que son criaturas inteligentes y a veces incluso irónicas, pero no por eso dan menos canguele.

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Un gu… perdón, un crawler de The descent.

Hubo una segunda parte que no está nada mal, y que da un pequeño giro de guión a la trama, y se rumorea que puede haber proyecto de una tercera parte.

Ghoul (2012)

Se trata de un telefilm dirigido por Gregory Wilson que mezcla una historia estilo Goonies con una película de terror, y ya te puedes imaginar cuál es el monstruo.

Ghoul (serie de Netflix) (2018)

Esta miniserie de Netflix tiene la exótica característica de ser una serie de terror india, pero una serie seria, no algo a lo Bollywood, así que olvídate de canciones y coreografías flichornosas, que para eso ya tienes la versión india de Thriller.

Advierto: después de verla no te la podrás sacar de la cabeza.

La serie se ubica en un futuro distópico en que la India está bajo un gobierno fascista, y una experta en interrogatorios tendrá que sonsacar a un terrorista islámico en una remota cárcel secreta, y entonces se desatará el terror.

 

Espero que te haya gustado este paseo por las catacumbas.

Ahora, si te apetece leer una novela con muchos seres de los mitos de Cthulhu, aunque sin gules (aunque se mencionan) puedes descargarte los primeros episodios de Imposible pero incierto aquí.

O bien, si lo tuyo son los relatos de terror, puedes echarle un vistazo a esta antología de relatos de horror.