Muchos son los misterios de Lovecraft, si entendemos como tales los aspectos más intrigantes de su biografía y de su obra, aunque la mayoría tienen mucho de legendario.

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Aunque es cierto que hay algunas curiosidades bastante llamativas en las que su obra de ficción parece mezclarse con la realidad.

El secreto de Lovecraft radica en que supo mezclar como nadie realidad y ficción, y las imaginativas mentes de sus seguidores hicieron el resto, perpetuando leyendas urbanas y mitos sobre el Genio de Providence que perduran hasta nuestros días.

Si quieres conocer los misterios de Lovecraft, el código oculto que, según algunos, hay en sus obras, distinguiendo lo que es ficción de algunos hechos de su vida y obra curiosos e interesantes, acompáñame a los rincones más ocultos de su biografía y legado literario.

Los misterios de Lovecraft: el código oculto en la obra de Lovecraft

Conocer al Lovecraft secreto no es tarea complicada. Muchos defienden que Lovecraft fue un ocultista consumado que realmente había tenido acceso a conocimientos vedados al común de los mortales, y afirman que sus obras de los mitos de Cthulhu se basan en un sustrato real.

Pero en realidad pocos son los secretos de Lovecraft que no nos contara él mismo en sus cartas, pues era un escritor de cartas consumado que reflejó muchos aspectos de su vida y obra en su abundante correspondencia, puesto que llegó a escribir más de 100.000 misivas a lo largo de su corta existencia.

Hay quienes defienden la existencia del código oculto de Lovecraft, una serie de conocimientos arcanos a los que el escritor tuvo acceso de alguna forma que algunos atribuyen, como veremos a coincidencias históricas malinterpretadas, pero en realidad los misterios de Lovecraft se deben en su mayor parte a serendipias literarias fascinantes fruto de la casualidad, porque siempre se cumple aquello de que la realidad supera a la ficción, y a veces parece que incluso la imita.

Las claves de Lovecraft son, por lo tanto, hechos de su biografía y elementos de su obra que fueron tomados de leyendas y mitos reales, que el autor supo combinar para que encajaran en su mitología propia, de forma tan magistral que ha sido capaz de engañar a muchos aficionados al ocultismo, puesto que a menudo usaba textos esotéricos reales para ambientar sus historias de los mitos de Cthulhu.

Así que vamos a dar un repaso a los misterios de Howard Phillips Lovecraft más llamativos.

 

Misterio de Lovecraft número 1: El Necronomicon, el falso libro que Lovecraft hizo pasar por real

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Quizá el mayor de los misterios de Lovecraft es la supuesta existencia del Necronomicon.

El libro de los nombres muertos es un supuesto grimorio de magia negra que sirve para invocar a las deidades de los mitos de Cthulhu.

Pero en realidad está totalmente demostrado históricamente, como te detallo en este artículo, que se trata ni más ni menos que de una de las troleadas literarias más famosas de todos los tiempos, aunque posteriormente muchos han intentado darle verosimilitud basándose en la malinterpretación de un hecho histórico: que la que posteriormente fuera esposa de Lovecraft, Sonia Greene, pudo haber alternado con el conocido mago Aleister Crowley.

En el artículo te detallo por qué la existencia real del Necronomicon es solo un mito y no tiene ninguna base real.

Los propios colegas y fans de Lovecraft contribuyeron a perpetuar este mito con acciones como la del escritor Borges, que durante su periodo como bibliotecario de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires creó una ficha falsa del libro.

 

Misterio de Lovecraft número 2: Lovecraft y la teosofía

El siguiente de los misterios de Lovecraft, que como estás viendo son en su mayoría falsos misterios, se debe a los conocimientos que Lovecraft demuestra en sus obras sobre teosofía, que hacen que muchos le atribuyan visos de realidad al anteriormente mencionado Necronomicon.

Esto ha llevado a algunos a afirmar erróneamente que lovecraft fue un consumado ocultista, nada más lejos de la realidad, puesto que el propio autor se declaraba pública y abiertamente ateo y materialista escéptico, como puede verse cuando hacía referencia a la obra del investigador de fenómenos paranormales Charles Fort, a la que hacía referencia en sus obras de ficción como elemento estético, pero a la que en la realidad no daba credibilidad alguna, como afirmó en multitud de cartas dirigidas a sus colegas.

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El escritor e investigador Charles Fort.

Sprague de Camp afirma en su biografía de Lovecraft que este admiraba las obras de Fort como inspiraciones para la creación literaria, pero no daba crédito a los hechos que se contaban en ellos.

El enigma de Lovecraft se sostiene en pie porque Lovecraft fue un erudito autodidacta que se documentaba muy bien para la ambientación de sus obras, pero su único contacto con la teosofía se limita a sus lecturas del autor teosófico W. Scott-Elliot, así como de sus conversaciones con colegas literatos conocedores de esas doctrinas esotéricas, como E. Hoffman Price.

De ahí surgen las menciones que Lovecraft hace en sus obras a libros místicos de la teosofía como el Libro de Dzyan, tal y como afirma el Doctor en literatura comparada por la UNAM José Ricardo Chaves en su ensayo Apropiaciones Lovecraftianas de temas teosóficos.

De hecho, el primer contacto de Lovecraft con la teosofía, fue en un libro de Sax Rohmer, un autor al que Lovecraft admiraba, creador del famoso villano Fu Manchú: The Romance of Sorcery (1914).

En este libro Rohmer dedica un capítulo a Helena Blavatsky.

Pero la principal influencia teosófica, que daría base a la credibilidad que han adquirido entre el sector más crédulo de lectores los misterios de Lovecraft. fue el libro del teósofo inglés William Scott-Elliot : Historia de Atlantis y la perdida Lemuria.

Lovecraft leyó este libro en 1926, y en junio de ese mismo año confesaba en una carta a su colega Clark Ashton Smith:

Yo he estado asimilando algo de mucho interés como apoyo o fuente material y que tardíamente me ha llevado a un ciclo mítico con el que tengo razones para creer que estás especialmente familiarizado, esto es, los cuentos de Atlántida y Lemuria, desarrollados por ocultistas modernos y charlatanes sofistas. En verdad, algunos de estos indicios sobre la perdida “Ciudad de las Puertas Doradas” & los monstruos informes de la arcaica Lemuria, están inefablemente cargados de sugerencias fantásticas; & yo solo quiero adueñarme más de este material. Lo que he leído es La historia de Atlantis & la perdida Lemuria, de W. Scott Elliott.

La influencia de este libro se vería en uno de los relatos más famosos de los mitos de Cthulhu, que escribió ese mismo año: La llamda de Cthulhu.

De hecho, ya desde el segundo párrafo de este relato de horror cósmico podemos ver la primera de las menciones a la teosofía que se se hacen en la historia:

Los teósofos han sospechado la tremenda magnitud del ciclo cósmico del que nuestro mundo y el género humano constituyen efímeros incidentes. Han insinuado extrañas pervivencias en términos que helarían la sangre, si no quedaran enmascaradas por un optimismo complaciente. Pero no es de ellos de quienes me llegó la fugaz visión de evos prohibidos que me hace estremecer cuando me vuelve a la memoria y enloquecer cuando sueño con ella.

Uno de los protagonistas del relato, de hecho, encuentra entre los libros de su difunto tío el libro de Scott-Elliot antes mencionado.

Pero, aunque la teosofía estaría presente en más relatos de Lovecraft, el autor no conoció el libro Blavatsky  La Doctrina Secreta hasta mucho después.

Esto es curioso, y es uno de los misterios más llamativos de Lovecraft, que ha dado origen a muchas especulaciones fantasiosas, puesto que en la stanza II de su libro, Blavatsky nos  habla de las creaciones prehumanas fallidas, sin la intervención de inteligencias solares benéficas, que nos recuerdan, por su carácter malvado a los Dioses Antiguos de los mitos de Cthulhu.

Además, en los comentarios a la stanza se menciona a Oannes o Dagon, el hombre-pez caldeo, que fue incorporado por Lovecraft a su mitología, dado que es un dios filisteo famoso que también aparece en la Biblia.

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Mosaico del dios Dagon.

Otra de estas curiosas coincidencias que ha pasado a ser parte de los misterios asociados a la obra de Lovecraft es la mención en este libro de Blavatsky de la tabla “Cutha”, de procedencia sumerio-babilonia, que habla de que estas creaciones prehumanas fallidas tenían origen acuático, y que según las fuentes se puede escribir como Kutha, Cuthah o Cutha.

Esta curiosa coincidencia se ha tergiversado, siendo el origen del bulo que sostiene que uno de los dioses del panteón babilionio era Kuthulhu, Ktulu, o como le salga de las narices al que se lo esté inventando, cosa falsa que se usa para justificar la existencia de versiones reales del Necronomicon que datarían de esta civilización.

Sabemos además que el Libro de Dyzan mencionado por Blabatsky no fue la inspiración para el Necronomicon lovecraftiano, puesto que el propio Lovecraft cuenta en sus cartas que no tuvo conocimiento de él hasta mucho después de que hubiera hecho la primera mención al Necronomicon en sus obras, que data del relato El sabueso, escrito en 1921.

Concretamente, Lovecraft supo del Libro de Dyzan en 1933, a través de su amigo E. Hoffman Price.

En una carta a su amigo y colega Clark Ashton Smith de febrero de 1933, Lovecraft escribió:

[E. Hoffman]Price ha sacado otro ciclo de efectivo folclor que involucra una cosa supuestamente primordial llamada el Libro de Dzyan, que se supone contiene toda clase de secretos del mundo ancestral, antes del hundimiento de Kusha (Atlantis) y Shalmali (Lemuria). Estuvo guardado en la ciudad sagrada de Shamballa, y es visto como el libro más antiguo del mundo –su lenguaje es el senzar (ancestro del sánscrito), que fue traído a la tierra hace 18.000.000 de años por los Señores de Venus. No sé de dónde sacó E. Hoffman todo este material, pero suena terriblemente bueno…

Lovecraft no tuvo acceso a una copia del mismo hasta noviembre de 1936, cuando  el autor Henry Kuttner le envió una copia de uno de los libros de Blavatsky.

Lovecraft en una carta se lo agradeció, mencionando que siempre había querido leer a Blavatsky, pero que no había podido hacerlo.

El Genio de Providence murió cuatro meses después, por lo que no sabemos si llegaría a leer el libro que le envió su amigo.

 

Misterio de Lovecraft número 3: El bloop

Otro de los misterios de Lovecraft que se ha hecho muy famoso fue la existencia de el Bloop, un extraño ruido captado por micrófonos subacuáticos usados para registrar el tráfico de submarinos, que se pensó que provenía de una criatura biológica desconocida gigantesca, localizada en un punto muy cercano a la localización que nos dio en sus relatos para la morada del gran Cthulhu en el océano Pacífico.

Aquí tienes toda la historia del Bloop en detalle, explicada por boca de los protagonistas de mi novela Imposible pero incierto, en cuya trama integré esta maravillosa serendipia, que además viene reforzada por la existencia de ruinas submarinas en algunos lugares del mundo, como la ciudad sumergida de Yonaguni, que evoca poderosamente a la terrible R’lyeh.

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La ciudad sumergida de Yonaguni.

Sin embargo, las últimas investigaciones achacan el origen de este ruido al movimiento de los glaciares.

 

Misterio de Lovecraft número 4: el punto Nemo

Otra de las serendipias literarias que han reforzado la creencia en los misterios de Lovecraft como algo real, y que está muy relacionada con lo anterior, es la que relaciona la obra de Lovecraft con el punto Nemo.

El polo de inaccesibilidad del Pacífico, popularmente conocido como punto Nemo, es el punto más alejado de cualquier tierra firme del planeta.

Los seres humanos más cercanos son los astronautas de la estación MIR cuando orbitan sobre él.

El origen de la rumorología que ha hecho que esta localización se una al corpus de los misterios de Lovecraft radica en que Lovecraft situó la ciudad de R’lyeh en un punto geográfico muy próximo a este lugar:

Punto Nemo:  48° 52.6′ S    123° 23.6′ O
R’lyeh:            47° 09′ S     126° 43′ O.

Esto tiene su lógica, puesto que Lovecraft, que era bastante culto, seguramente calcularía el punto del Pacífico más aislado para situar la morada sumergida de Cthulhu, en aras de darle credibilidad.

 

Misterio de Lovecraft número 5: La orden tifoniana

El verdadero misterio aquí radica en cómo una obra de ficción fantástica de un autor ateo y materialista ha dado pie a una secta mágico-religiosa que piensa que los dioses de los mitos de Cthulhu tienen una base real.

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Aquí te explico en más detalle por qué los miembros de la Orden Tifoniana afirman esto, porque si no este artículo sería interminable, pero por abreviar, uno de los discípulos de Aleister Crowley, Kenneth Grant, interpreta a Lovecraft como un autor ocultista que, a pesar de ser un ateo declarado, habría contactado arquetipos negativos de estas deidades, que había plasmó de forma inconsciente en sus relatos.

 

Misterio de Lovecraft número 6: El mapa oculto de la civilización subterránea

Otro de estos autores que creyeron que los misterios de Lovecraft eran reales fue Richard S. Shaver (1907-1975), que, al igual que Lovecraft, fue un escritor de relatos pulp, que afirmaba que sus relatos se basaban en experiencias reales que había tenido con una antigua civilización subterránea que vivía en la Tierra hueca.

Shaver, cuyo estado mental se veía frecuentemente aquejado por estados ataques de ansiedad y depresión, habla en sus historias de la existencia de dos razas de humanoides subterráneos, los Deros, descendientes degenerados de los humanos, y los Teros.

El autor afirmaba que los Deros tenían una tecnología capaz de inducir sueños a la humanidad, que normalmente son interpretados como pesadillas, pero que algunas personas dotadas de mayor sensibilidad  pueden descifrar.

Según Shaver, este sería el caso de H.P. Lovecraft, que habría basado sus relatos en las visiones proyectadas por los Deros.

Publicó un ensayo en 1946 en la revista Vampire, titulado Lovecraft y los Deros (Lovecraft and the Deros), en el que afirmaba que hay un mapa oculto en el cuento de Lovecraft El montículo (The Mound), sobre el que dijo:

(El Montículo) es el mejor retrato sobre el Inframundo que he leído. Si quitamos aproximadamente el 20% de la extraña ornamentación de Lovecraft, tendríamos una representación exacta.

El montículo, en realidad, fue coescrito por Lovecraft y Zealia B. Bishop, y publicado tres años después de la muerte del Genio de Providence, y su nombre no aparecía en la publicación, por lo que no se puede atribuir la idea de esta civilización subterránea directamente a Lovecraft, porque no sabemos su grado de participación en la creación de la misma, pero para Shaver fue uno de los misterios reales presentes en la obra de Lovecraft, aunque nunca explicó como descifrar el mapa de acceso al mundo subterráneo que se ocultaba en el relato.

Espero que te hayan gustado estos misterios de Lovecraft, y si tienes ganas de leer más historias lovecraftianas y de los mitos de Chtulhu puedes probar con esta antología de relatos de terror o con con esta novela de los mitos de Cthulhu con toques de humor.

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