Hoy te traigo una entrevista, la primera de una serie que voy a llamar Autores españoles de ficción absurda, con Abel Amutxategi, un escritor de ficción absurda del País Vasco.

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Con esta serie de entrevistas a autores de ficción absurda y humor me gustaría dar algo de visibilidad a su trabajo y a este género tan poco conocido en nuestro país, que a menudo pasa desapercibido bajo los disfraces de novela de humor o parodia de género.

Abel es un escritor español de ficción absurda radicado en Bilbao, autor de obras en la línea de las parodias de género fantástico de Terry Pratchett y Christopher Moore.

Ha publicado en este género las novelas Su muerte, gracias, Jo, jo, jo y La tienda del señor Li, que fue finalista en los Premios Ignotus 2016, y habla de escribir humor y de su obra en su blog Cómo escribir un libro.

Pero dejemos que sea él quien nos cuente más sobre sí mismo.

Hola Abel, para empezar, ¿ficción absurda, fantasía cómica o humor fantástico? ¿Con cuál de estos términos te quedas? ¿O prefieres definir tu género literario de otra forma?

A mí me gusta hablar de humor fantástico, aunque también suelo hacer incursiones en algunos otros géneros aledaños relacionados con la fantasía. De hecho, mi último trabajo es un libro titulado La increíble historia de Mara y el sol que cayó del cielo. Una historia para lectores de 9 a 99 años en la que una niña tendrá que emprender un peligroso viaje en busca de un sol que ha caído del cielo por su culpa.

¿Piensas que hay alguna diferencia entre estos subgéneros, o son diversas formas de nombrar lo mismo?

Cuanto más concreto es uno a la hora de establecer su género, más difícil se le hace permanecer fiel a él sin repetirse y sin aburrir a sus lectores. Para mí, todos esos subgéneros son lo mismo en última instancia. En todo caso, podrían ser variaciones sobre un mismo tema. Unas variaciones, como decía, necesarias para no terminar aburriendo a la gente que le sigue a uno.

¿Cuáles son las características que definen tus novelas dentro de un género?

Mi literatura de humor tiene bastantes rasgos en común con la de la Christopher Moore. Son novelas ambientadas en un mundo que no difiere demasiado del nuestro… hasta que algún elemento fantástico hace saltar por los aires los engranajes que mantienen a ese mundo en funcionamiento. Entonces es cuando se desata el absurdo.

Christopher Moore

Christopher Moore, el máximo exponente de la ficción absurda.

Como a todos los que trabajamos la mezcla de otros géneros con el humor, ¿te costó llegar a encontrar cómo se llamaba exactamente lo que tú escribías?

Estuve escribiendo durante muchos años antes de publicar nada y toqué muchos palos a lo largo de todo ese tiempo. Poco a poco fui viendo que lo que más me interesaba era codificar la realidad a través de la fantasía y que el modo de expresión que me permitía expresarme con mayor libertad era el humor. Una vez aprendido todo eso no me costó demasiado saber que lo mío era el humor fantástico, aunque no me limite sólo a este género.

¿Cuáles son los autores que más te han influido a la hora de escribir?

Es inevitable mencionar a Terry Pratchett, pero tengo que decir que es un autor que me ha influenciado más por su pensamiento que por su forma de escribir. En lo concerniente a mi prosa, creo que Eduardo Mendoza es una gran influencia por el modo en el que me gusta jugar con la sonoridad de las palabras y con el ritmo de las frases. Recordemos que el humor también se esconde en los pequeños recovecos de la escritura.

Por último, y dejándome en el tintero un montón de nombres de lo más interesantes, también tengo que mencionar a Christopher Moore. Me parece un autor algo irregular y nunca sé qué esperar de sus novelas, pero me gusta la forma en la que hace que todo estalle en un entorno más o menos cotidiano. Es ahí donde se esconde el humor que más me interesa.

Dado que estos son los temas que tocamos aquí en el blog, ¿cuál es tu libro de humor favorito? ¿Y tu libro de fantasía? ¿Y de terror?

Mi libro de humor favorito podría ser El asombroso Mauricio y sus roedores sabios, de Terry Pratchett, por la forma en la que crea una afilada sátira con apariencia de cuento infantil… o viceversa, no lo tengo demasiado claro. Para la fantasía elegiría Neverwhere, de Neil Gaiman. Y para el terror El misterio de Salem’s Lot, de Stephen King.

Me temo que si me lo preguntaras mañana elegiría otros tres libros diferentes.

¿Con qué escritor te quedas: Pratchett, Douglas Adams, Christopher Moore, Eduardo Mendoza o ninguno de los anteriores? ¿Si no es ninguno de los anteriores, cuál es tu autor de novelas de humor favorito?

Me tengo que quedar con Terry Pratchett por todo lo que supone su figura: por cómo defendió el humor siempre a capa y espada, por cómo atacó sin piedad con sus letras a cuanto estamento se le cruzó en su camino y porque nunca se rindió cuando las cosas le vinieron mal dadas, que fue durante mucho tiempo. Es todo un ejemplo.

¿Cómo llegaste a publicar tu primer libro?

Mi carrera ha sido un tanto anómala en ese sentido, porque mi primera obra fue un libro infantil en euskera que envié a la editorial Erein y que ellos aceptaron poco después sin poner ninguna pega.

Supongo que estas cosas pasan de cuando en cuando.

El libro en cuestión se titulaba Berbontzi y contaba la historia de una niña que conoce a un comelibros que la hace saltar de aventura en aventura. Sigue a la venta, así que los lectores vascoparlantes de tu blog pueden echarle un vistazo.

Algún día lo traduciré y lo publicaré en castellano, así que atentos.

Dado que dicen que lo realmente difícil no es publicar un primer libro, sino repetir la hazaña, ¿cómo conseguiste publicar el segundo?

Con el segundo libro ya pasé al humor fantástico y llegaron los problemas.

El libro se titulaba Su muerte, gracias y contaba la historia de un vendedor de suicidios fracasado obligado a encontrar su primer cliente.

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Lo envié a varias agencias y editoriales y me consta que gustó a más de una. Me comentaban que veían la novela bien rematada, que su trama les había parecido atractiva y me animaban a enviarla a editoriales independientes. Hasta que en una agencia de bastante renombre se me sinceraron y me explicaron que no trabajan el humor porque era un género que no daba el suficiente dinero como para que el trabajo les mereciera la pena. Eso me hizo plantearme otras vías y terminé publicando la novela con la editorial libros.com, que es una editorial que financia las primeras tiradas de sus libros a través de crowdfunding.

No estoy contento con cómo fue el proceso de edición de Su muerte, gracias, pero el resultado final sí que terminó siendo bueno y me abrió muchas puertas. Desde entonces tengo el placer de trabajar con Ediciones el Transbordador y, poco a poco, me he ido haciendo un pequeño nombre en esto del humor fantástico.

¿Crees que se puede llegar a vivir de la escritura? ¿Vives de la escritura?

Creo que se puede vivir de la escritura siempre y cuándo uno esté dispuesto a hacerlo.

¿A qué me refiero con esto?

Me refiero a que creo que para vivir de la literatura hay que publicar a un muy buen ritmo, compaginar las publicaciones en editoriales al uso con la autoedición de otras obras a las que saquemos un mayor beneficio económico, y sobre todo a que es necesario publicar libros en nichos que tengan un número de lectores potenciales lo suficientemente alto como para que la jugada nos merezca la pena. De otro modo tendremos que compaginar la escritura con otro tipo de servicios como la enseñanza o la realización de informes de lectura (servicio que también ofrezco, dejo aquí mi anuncio por palabras), pero no tengo claro que esto sea vivir de la escritura, como tal.

Yo no vivo de la escritura ahora mismo y no tengo claro que quiera vivir de ella a toda costa. Justo he estado pensando sobre ello a lo largo de este verano. Yo quiero publicar libros de humor con los que pueda dar mi visión personal de este mundo que nos rodea. Quiero tomarme el tiempo necesario para depurar el ritmo de una frase o una metáfora hasta que esté contento con el resultado final, aunque pocos lectores vayan a notar ese esfuerzo. No quiero tener la obligación de publicar una novela negra sobrenatural o un libro de romántica cada tres meses para cumplir con la cuota. Para eso ya tengo mi trabajo nutricional.

No obstante, me reservo el derecho a pensar justo lo contrario a esto dentro de quince días.

¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración, de dónde has sacado las ideas para tus libros?

Mis cuentos y novelas parten de una premisa que surge como un destello. Por lo general es un contraste entre dos ideas que me provoca curiosidad. Apunto todas estas futuribles premisas en una libreta y luego estudio cuáles pueden ser más viables y de qué forma podrían desarrollarse mejor.

Una vez que decido que voy a escribir una novela a partir de una de ellas, el proceso empieza a ser bastante más racional: voy tirando del hilo poco a poco para descubrir el mejor modo de explotar la trama principal, que otras tramas complementarias podrían darle luz, etc. Un trabajo de artesano, que es en última instancia lo que creo que es la escritura.

¿Cuándo y dónde escribes?

Si te soy sincero, escribo cuando y donde puedo. Que es lo mismo que decir que escribo cuando y donde me deja mi hija. Intento escribir a primera hora de la mañana, por aquello de empezar el día comiéndome una rana, pero intento aprovechar cualquier rato muerto para sacar adelante un poco de trabajo extra. Por suerte, hoy en día los portátiles son realmente portátiles.

¿Qué opinas de la autoedición? ¿Y del estado actual del mercado editorial en España?

Creo que la autoedición es una opción tan válida como publicar con una editorial tradicional. Ni más ni menos. Veo a muchos autores autoeditados criticar a las editoriales con la misma actitud con la que la zorra de la fábula decía que las uvas a las que no podía llegar estaban demasiado verdes, y veo a muchos editores criticar la autoedición sin preguntarse por qué un autor se toma la molestia de autoeditar su propio libro si todo es perfecto en el Maravilloso Mundo de Oz Editorial en el que vivimos.

El mercado editorial en España está evolucionando a ritmo de elefante cojo reumático. Las editoriales independientes están trabajando de un modo muy interesante, buscando nuevas formas de ofrecer una literatura que se adapte a los nuevos tiempos, pero a las grandes les cuesta reaccionar. Y lo malo es que se creen las dueñas de la Gran Verdad de la Literatura, así que entiendo que tendremos fiesta para rato.

Algunas agencias y editoriales, las más osadas, han empezado a “adaptarse a los nuevos tiempos” ofreciendo servicios de autoedición. Pero no se les ha ocurrido empezar a trabajar de otro modo. Así nos va.

Lo que sí creo es que los autores tenemos la posibilidad de estar más formados y más informados que nunca.

De hecho, creo que tenemos el deber de estarlo.

Es la única forma de saber elegir entre autoedición o edición tradicional según lo requiera cada uno de nuestros trabajos.

No podemos dejarnos cegar por los oropeles de “una editorial del grupo Planeta”, que a saber lo que significa al final, ni por la promesa de gloria de la lista de los más vendidos de Amazon, que son en su mayor parte como las novelas de a duro de Estefanía. Necesitamos estudiar mucho y aprender más. “Menos musas y más formación” podría ser un buen lema para sobrevivir en el mercado editorial de hoy en día.

¿Cuál es el último libro que leíste? ¿Cuál será el próximo?

El último libro que he leído ha sido Porno religioso improvisado, de Laura Lee Bahr. Leedlo. No sabéis lo que os estáis perdiendo.

Tiene de todo: una estructura temporal de quitar el hipo, cine, una secta vampírica… y también algún asesinato múltiple efectuado en medio de un escabroso juego sexual. Lo de todos los días, vaya.

Ahora me quiero poner con Kitschfilm, de Carlos Piegari, que tiene una pinta excelente.

¿Qué es lo más gratificante que te ha pasado como autor?

Los encuentros con los lectores.

Que una señora de edad avanzada te reconozca después de haber hablado en un evento, por ejemplo, y que te diga que no sabía que fueras el autor de la novela que le acaba de prestar su hijo y que se está riendo la indecible con ella.

Saber que hay alguien al otro lado contento de compartir unas horas de intimidad contigo. Lo que es lo mismo que decir que está contento de compartir unas horas con tu particular forma de entender la vida, que no es más que la otra cara de la literatura.

¿Y lo peor?

Nada. Me he encontrado con ladrones, con jetas, con incompetentes…, pero como me los he encontrado en otros trabajos. Prefiero olvidarme de ellos en cuanto doblan la esquina del pasado y quedarme sólo con lo bueno, la verdad.

¿Lees a otros escritores de ficción absurda o de humor que escriban en castellano?

Por supuesto. No sé si ha habido una eclosión de autores de este género a lo largo de estos últimos años o si simplemente los he ido conociendo a medida que he ido metiendo la cabeza en ese mundo, pero el panorama es de lo más rico ahora mismo. Sergi Escolano, Bandinnelli, Pablo García Maeso, Sergi Álvarez, Ángel Sanchidrián, Sergio Morán… Hay mucho y bueno. Espero seguir leyéndolos durante mucho tiempo.

¿Qué libro le recomendarías a alguien que quiere iniciarse en la fantasía humorística?

Sin noticias de Gurb. Es un libro breve y asequible que le puede dar al lector recién llegado una buena medida de lo que es el humor fantástico.

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Luego le recomendaría alguno de los trabajos de Moore (tal vez Un trabajo muy sucio) antes de enseñarle que hay autores como Adams, Sheckley o Pratchett. En lo referente al humor, el cielo es el límite.

¿Crees que en nuestro país ha habido tradición de escribir este género, o ha estado desierto hasta hace unos años?

Creo que en España siempre ha habido fantasía y siempre ha habido humor. El problema es que la fantasía humorística ha sido siempre un género muy maltratado y que “no ha creado canon”.

Entrecomillo estas palabras porque es lo que le echaba en cara un periodista a la Eduardo Mendoza cuando le concedieron el Premio Cervantes. Curiosamente, recuerdo el nombre de Mendoza pero no el del periodista. Cosas que pasan.

¿Cuál será tu próximo proyecto?

Ahora mismo estoy trabajando en un libro infantil y tengo otro a la caza de editorial. En cuanto acabe con él, me pondré con una novela de humor para adultos que me temo que me llevará bastante tiempo. En ella espero reírme un poco del mundo editorial, así que voy preparando el presupuesto para autoeditarme.

Muchas gracias por tu tiempo.

Gracias a ti, y un abrazo para todos tus lectores.