El rastro de Cthulhu es una novela corta, en forma de varios relatos interconectados que fue escrita por August Derleth y publicada por partes en la revista Weird Tales entre 1944 y 1952, y cuyo título da nombre también a un juego de rol de la editorial Pelgrane Press.

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En este artículo quiero contarte por qué es mi novela favorita de los mitos de Cthulhu, aunque algunos aficionados a las obras de Lovecraft seguramente, al leer esto, se estén echando las manos a la cabeza.

¿Quieres saber la razón?

No sé si será porque era más joven, no sé si será porque era la primera novela de extensión media de los mitos que leía (Lovecraft escribió muchos relatos, pero solo escribió dos novelas cortas, El caso de Charles de Dexter Ward y En las montañas de la locura) o porque fue lo más parecido al juego de rol La llamada de Cthulhu que había caído en mis manos, pero lo cierto es que el día que compré esta novela con la paga mensual de estudiante, porque era de los pocos libros de los mitos de Cthulhu de Alianza Editorial que me faltaban, para mí fue todo un descubrimiento.

Sé que decir que El rastro de Cthulhu es mi novela de los mitos favorita, para muchos aficionados a la obra de Lovecraft será un anatema, pero a mí, junto con los relatos del propio Lovecraft y de otros autores destacados de los mitos, como Frank Belknap Long, ha sido de los que más me ha influido a la hora de escribir ficción de los mitos de Cthulhu.

Y esto se debe, en parte, a la mala fama de la que goza entre los fans de Lovecraft su autor: August Derleth.

August Derleth: el creador de los mitos de Cthulhu y su polémica relación con la obra de Lovecraft

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August Derleth, ese “onvre”.

Antes de hablar de El rastro de Cthulhu en sí, para entender por qué esta obra de los mitos de Cthulhu no es de las mas conocidas, primero hay que conocer un poco la historia de su autor.

Quizá te haya llamado la atención que haya puesto en el título de esta sección que Derleth es el creador de los mitos de Cthulhu, porque, claro, los mitos de Cthulhu los creo H. P. Lovecraft, ¿no?

Pero lo cierto y verdad es que Lovecraft nunca dio un nombre al corpus de los mitos. El responsable de denominar “mitos de Cthulhu” a la cosmogonía que formaba el universo literario de terror creado por Lovecraft y sus escritores afines fue August Derleth, en un intento de sistematizar y darle forma, y quizá este fue también su pecado, a ojos de muchos aficionados a los mitos de Cthulhu.

Pero para entender esto tenemos que remontarnos a la muerte de Lovecraft.

Por explicarlo de forma resumida, cuando falleció el Genio de Providence, en 1937, su heredera era su tía Ann Gamwell, pero Lovecraft había dejado un documento no oficial en el que expresaba su voluntad de que Robert H. Barlow fuera su albacea literario.

Barlow recopiló muchos manuscritos de Lovecraft con la intención de publicar los que fueran más aprovechables, pero entonces apareció el protagonista de nuestra historia,  August Derleth, que junto a su compañero escritor Donald Wandrei (ambos amigos del difunto) había fundado la editorial Arkham House, y que convenció a Barlow y a la señora Gamwell para que le cedieran la gestión de los derechos de la obra de Lovecraft.

La historia sobre el periplo de la lucha por los derechos de la obra de Lovecraft es mucho más compleja, pero si tienes curiosidad, Aitor Solar te lo cuenta con todo detalle en este artículo de su blog.

A pesar de que gracias a Derleth y Arkham House la obra de Lovecraft tuvo la difusión y reconocimiento de la que goza hoy día, para muchos aficionados a los mitos de Cthulhu el autor de El rastro de Cthulhu tiene un gran lado oscuro que lo convierte en un personaje mezquino.

En primer lugar, Derleth se atribuyó el papel de “custodio” de los mitos de Cthulhu, y trató de sistematizarlos, asimilando las diferentes deidades a elementos, (deidades acuáticas como Cthulhu, de fuego como Cthugha, vinculadas al aire como Ithahqua…) y dotó a esta cosmogonía de un carácter maniqueista que chocaba completamente con la concepción del horror cósmico que tenía Lovecraft.

Me explico, Derleth asimilló los Primigenios y los Dioses Exteriores, las deidades malignas de los mitos de Cthulhu, a demonios, y dio a los Dioses Arquetípicos el papel de defensores del bien, creando así una lucha entre el bien y el mal.

Lovecraft sin embargo concebía el universo de los mitos de Cthulhu como una mitología en la que los Primigenios eran criaturas con motivaciones incomprensibles para los humanos, con una mente alienígena que simplemente ignoraba a la humanidad, depredándola o usándola para sus planes a conveniencia.

Así, el ser humano era una mota de polvo impotente en universo plagado de fuerzas hostiles que eran ajenas a su comprensión, y donde los conceptos morales del bien y el mal carecían de todo sentido.

Otra de las cosas que se le achacan al creador de El rastro de Cthulhu es que, como albacea de los derechos de Lovecraft y editor de la editorial más influyente de esta temática, se erigió en censor de los mitos de Cthulhu. A partir de los años 40 se tomó la libertad de decidir qué obras derivadas de los mitos de Cthulhu podían publicarse y cuáles no.

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Así, Derleth fue el responsable de la incorporación al canon de los mitos de la obra de autores que hoy en día se consideran clásicos dentro de esta temática, como Ramsey Campbell y Brian Lumley.

No contesto con esto, además Derleth hizo muchas colaboraciones póstumas con Lovecraft, es decir, escribió relatos a partir de fragmentos que Lovecraft había dejado inconclusos o de ideas que había registrado, y los publicaba poniendo su nombre junto al del autor.

Muchos dicen que con esto trató de aprovechar la fama de Lovecraft para dar más difusión a su propia obra, y aducen que la calidad literaria de Derleth era escasa, y que por eso lo hacía, pero no debemos olvidar que no son pocos los que también atribuyen mala calidad literaria a la prosa del propio Lovecraft, por lo que parece que al final esto puede ser un poco una cuestión de egos y de gustos, aunque sí es cierto que la mayoría de las creaciones lovecraftianas de Derleth son pastiches de temas originales de Lovecraft que no tienen el cosmicismo ni la originalidad de este último.

El rastro de Cthulhu: su relación con los juegos de rol

Aparte de la gran actividad que realizó para difundir la obra de Lovecraft, y sin la que puede que no se hubiera llegado a traducir a este autor a nuestro idioma, o que se hubiera tardado muchísimo más, personalmente pienso que los aficionados a los mitos de Cthulhu, y concretamente los aficionados a los juegos de rol de esta temática, tenemos mucho que agradecerle al creador de El rastro de Cthulhu, como te explicaré a continuación.

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No es casualidad que el segundo mejor juego de rol de los mitos de Cthulhu después de La llamada de Cthulhu se llame El rastro de Cthulhu, de hecho pienso que es una reivindicación que era necesaria.

Y es que, en mi opinión, gran parte de los tópicos del universo de los juegos de rol y de tablero (como Arkham Horror y Mansiones de la locura, por citar algunos) de los mitos de Cthulhu se lo debemos a las obras de Derleth.

¿Y por qué digo esto?

Pues por varios motivos.

Para empezar, los juegos de rol beben de la vertiente más pulp del universo de los mitos, y si solo se hubieran basado en los relatos de Lovecraft el juego habría sido menos divertido.

La mayoría de los héroes de Lovecraft apenas pueden hacer nada para combatir las amenazas de los mitos, se limitan a huir despavoridos y a ir perdiendo la cordura a la más mínima de cambio.

El Rastro de Cthulhu es una de las obras más pulp del corpus de los mitos de Cthulhu, lo que coincide en gran medida con el espíritu del juego de rol homónimo de Pelgrane Press.

Además, la estructura de historias episódicas interconectadas de esta novela es el germen de lo que posteriormente sería la estructura de las campañas de los juegos de rol lovecraftianos, es decir, grandes historias divididas en aventuras más pequeñas, a modo de episodios, que están interconectadas.

De hecho, intuyo que algunas de las campañas más épicas del juego de rol La llamada de Cthulhu como Los hongos de YuggothLas Sombras de Yog-Sothoth le deben mucho, pero que mucho, a esta novela.

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Una campaña mítica del juego de rol La llamada de Cthulhu que recuerda bastante a algunos pasajes de la novela El Rastro de Cthulhu.

El rastro de Cthulhu presenta también otro de los tópicos que pasarían a ser un clásico de juegos de rol como La llamada de Cthulhu o El rastro de Cthulhu: la existencia de de investigadores de los mitos de Cthulhu que forman un grupo organizado para luchar contra la amenaza de los mitos, viajando por el planeta para combatirla allí donde sea necesario.

Otro de los elementos que introduce esta novela y que se harían populares en los juegos de rol son el uso de símbolos arcanos como protección portátiles y el uso de la magia delos mitos por parte de los protagonistas de forma utilitarista, convocando y atando a monstruos menores como los byahkees para viajar, por citar un ejemplo.

Puede que Lovecraft se hubiera removido en su tumba ante tales ideas, pero lo cierto es que a los que jugamos a rol nos han dado horas y horas de diversión épica, y creo que en parte deberíamos agradecérselo a obras como El rastro de Cthulhu, consideradas por algunos como obras menores de los mitos, pero que son francamente dinámicas y divertidas.

Y es que Derleth, que fue un escritor todoterreno, además de por sus relatos de terror destacó por sus relatos de detectives, y creo que este es también uno de los motivos por los que los creadores del juego del rol El rastro de Cthulhu eligieron esta obra para darle nombre, como puede verse en algunos de los suplementos del juego, como en Asombrosos relatos detectivescos.

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Y es que, en parte, Derleth combinó el aire pulp de sus relatos de detectives con las obras de los mitos de Cthulhu, dando mayor protagonismo a los héroes como luchadores contra las fuerzas de los Primigenios, al contrario que los héroes Lovecraftianos, que normalmente se limitaban a sobrevivir como buenamente podían, con honrosas excepciones como el Doctor Armitage.

El rastro de Cthulhu: mi novela favorita de los mitos de Cthulhu

También conocida como La huella de Cthulhu, la novela comienza cuando Laban Shrewsbury, un doctor universitario, como manda el canon de los héroes de los mitos de Cthulhu, está entrevistando a un hombre para un puesto como su asistente.

Cunado hace mención al currrículum del entrevistando, destacando que tiene nociones de Jujitsu, ya puedes hacerte a la idea de que no estás ante los comedidos profesores de la universidad Miskatonic, y que los héroes serán tipos duros que lucharan contra las amenazas de los horrores interdimensionales con uñas y dientes. Este indicio puede parecer bizarro, pero es una muestra de cómo Derleth combinaba el exotismo de la novela de aventuras más pulp con la temática de los mitos, cosa que a mí me resulta muy disfrutable.

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En cada una de las partes que componen el libro el equipo irá consiguiendo un nuevo miembro, entre aventuras y peligros no exentos de toda la parafernalia lovecraftiana.

Y los títulos de los capítulos son de lo más sugerente:

  • La casa de la calle Curwen. O sea: El manuscrito de Andrew Phelan  (The House on Curwen Street)
  •  El espía que vino del cielo. O sea: El informe de Abel Keane (The Watcher from the Sky)
  • El desfiladero tras Salapunco. O sea: El testamento de Claiborne Boyd  (The Gorge beyond Salapunco) (The Testament of Claiborne Boyd)
  • El guardián de la llave. O sea: La declaración de Nayland (Colum The Keeper of the Key)
  • La isla negra. O sea: La narración de Horvath Blayne (The Black Island)
  • Nota informativa en relación con el mito de Cthulhu

Y como buen pastiche de los mitos que es El rastro de Cthulhu, cosa que a mí me encanta, está lleno de referencias a temas clásicos y guiños a los elementos que forman este universo, haciendo referencias a multitud de relatos de Lovecraft y otros autores de los mitos, así como a sucesos y lugares ( R’lyeh, Innsmouth, La Ciudad Sin Nombre, la biblioteca de Celaeno…) clave en la cronología del universo de los mitos de Cthulhu, haciéndose mención a varios tomos de conocimiento arcano ya clásicos para todos los que adoramos este universo, como el infame Necronomicon.

Donde muchos ven un plagio, yo veo un homenaje a los mitos y a Lovecraft, por lo que están justificadas las referencias a su obra, como pasa con esta otra gran novela-homenaje a Lovecraft y los mitos de Cthulhu que escribió Robert Bloch.

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La novela tiene algún giro argumental sorprendente, y es muy dinámica y entretenida, llena de acción en escenarios exóticos por todo el mundo, y de mitos de Cthulhu.

Desde luego no es un libro que te vaya a cambiar la vida, pero no debemos olvidar que los relatos de los mitos de Cthulhu, incluidos los de lovecraft, eran relatos escritos para el puro entretenimiento, que era la función de las revistas pulp donde se publicaban, y de eso El rastro de Cthulhu tiene en cantidades ingentes, y también tiene, y creo que si te lo cuento no te hago spoiler, al gran Cthulhu, por lo que, ¿qué más puede pedir un friki de los mitos de Cthulhu?

Espero que te haya gustado el artículo, y si te ha entrado el gusanillo de leer una novela que hable sobre la biografía de Lovecraft, los juegos de rol, y que tenga tomos de magia arcanos y criaturas de los mitos de Cthulhu (ya sabes, perros de Tíndalos, Byhakees y algún que otro bichejo) puedes echarle ahora mismo un vistazo a esta (y hasta leer gratis los 7 primeros capítulos).